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O LA DEMOCRACIA ACABA CON ‘PS’ O ‘PS’ ACABARÁ CON LA DEMOCRACIA

 

«…, ayer viernes Sánchez nos deleitó con su momento «I am not a crook» —«Yo no soy un delincuente»— con en el que Nixon trató de romper a finales de 1973 el cerco de los indicios que le vinculaban a Watergate. Entonces, como ahora el «One», no sólo desmentía el conocimiento de los actos delictivos de sus ‘fontaneros’. Entonces como ahora había también una autoafirmación moral que requería de un acto de fe. Sánchez la verbalizó, tras desmarcarse de «las andanzas de Leire Díez», con un rotundo: «Nunca las hubiera tolerado»….,  ¿Ah, no? De momento, Sánchez ha tenido mala suerte con las siglas. Cuando Leire escribió en su agenda en febrero de 2025 «Reunión con PS» seguro que tenía en su retina el documento que había llevado a Ferraz diez meses antes identificando a Pedro Sánchez de la misma manera…»

Pedro J. Ramírez  EL MUNDO

Ayer viernes Sánchez nos deleitó con su momento «I am not a crook» —«Yo no soy un delincuente»— con en el que Nixon trató de romper a finales de 1973 el cerco de los indicios que le vinculaban a Watergate.

Entonces, como ahora el «One», no sólo desmentía el conocimiento de los actos delictivos de sus ‘fontaneros’. Entonces como ahora había también una autoafirmación moral que requería de un acto de fe.

Sánchez la verbalizó, tras desmarcarse de «las andanzas de Leire Díez», con un rotundo: «Nunca las hubiera tolerado».

¿Ah, no?

De momento, Sánchez ha tenido mala suerte con las siglas. Cuando Leire escribió en su agenda en febrero de 2025 «Reunión con PS» seguro que tenía en su retina el documento que había llevado a Ferraz diez meses antes identificando a Pedro Sánchez de la misma manera.

Porque no era un documento cualquiera.

Es una lástima que esa «Nota interna» titulada «Riesgos PS», elaborada como «información confidencial» por el policía José Villarejo el 9 de noviembre de 2014, no haya salido íntegramente a la luz hasta ahora.

Es una lástima que no trascendiera públicamente cuando se elaboró hace doce años con la pretensión de informar a «PG y VPG». Es decir, al presidente del Gobierno Mariano Rajoy y a la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría. (Ni siquiera sabemos si les llegó o no).

Es una lástima que tampoco trascendiera su existencia y contenido en 2017. cuando, según Leire Díez, los entonces adversarios de Sánchez en las primarias, «Oscar López y Antonio Hernando fueron a investigar cosas de las saunas«.

Y es una lástima que ni siquiera tras la reunión del 25 de abril de 2024, en la que se escuchó en Ferraz el audio basado en tal informe, se difundieran completos ni el documento sonoro ni sobre todo el escrito que lo sustentaba.

Tal y como consta en el sumario del juez Pedraz sobre las cloacas socialistas, lo que Santos Cerdán y su «organización criminal» hicieron fue filtrar a medios gubernamentales sólo una parte del contenido para poder presentar a Sánchez como víctima de una vigilancia policial ilícita.

El juez García-Castellón archivó entonces la denuncia del PSOE por espionaje ilegal, al no haber quedado acreditado que se tratara de «una investigación policial ordenada por Interior». Pero eso no descarta que pudieran cometerse delitos durante esas averiguaciones.

De hecho, cualquier nueva revelación o simple pista a ese respecto debería ser investigada concienzudamente. Que nunca pueda decirse que se da por amortizado ningún episodio de presunta utilización ilícita de medios policiales con fines políticos.

Pero cuando me lamento de que los españoles hayamos tardado todo este tiempo en conocer lo que ahí se cuenta, no es por su hipotética trascendencia penal —tanto en lo referente a lo que hizo Villarejo como a lo que ocurría en las pútridas saunas del suegro de Sánchez— sino por su determinante aportación informativa.

¿Hubieran elegido los militantes socialistas secretario general por dos veces a Pedro Sánchez de haber sabido que se había lucrado familiarmente con negocios basados en la prostitución, la explotación de menores y el tráfico de drogas mientras decía combatir esas lacras como concejal del partido en el ayuntamiento de Madrid?

¿Se habría atrevido el PSOE a presentarle cinco veces como candidato a la Moncloa, le habrían votado los españoles, le habrían respaldado sus socios en la moción de censura y en sus sucesivas investiduras?

No son preguntas retóricas basadas en meras sospechas. La prostitución, los menores y las drogas en las saunas de Sabiniano son elementos corroborados ya por testigos presenciales. Los delitos estarán prescritos, el estigma para quienes se aprovecharon de ellos no.

Ahí está la larga entrevista en la que el comercial Paco de Narváez describió a Jorge Calabrés hace sólo nueve meses todos esos detalles, además del papel directo de Begoña Gómez como contable y pagadora en metálico a los proveedores del negocio.

Si el escándalo —pocas veces tiene tanto sentido este concepto-—hubiera estallado doce años antes, habría sido mucho más sencillo reunir testimonios análogos. Incluidos los de las víctimas más jóvenes y desprotegidas de la prostitución que se ejercía bajo el control financiero de la esposa del líder socialista y en beneficio económico de ambos.

Si le doy tanta trascendencia a este documento no es por su exactitud, pues hay múltiples detalles ajenos a las saunas que el propio texto presenta como meras especulaciones y que luego se han demostrado falsos o simplemente irrelevantes.

Se la doy porque, amén de lo que revela de las saunas, probablemente sea la primera vez que se puso negro sobre blanco un diagnóstico ético sobre el aún presidente que hoy compartimos tantos: «Algunas de las fuentes socialistas consultadas señalan a PS como personaje sin escrúpulos«.

Sin embargo él acaba de decir que «nunca hubiera tolerado» las «andanzas» de la ‘fontanera’ que decía actuar en su nombre. ¿Ah, no?

Sigamos con los «Riesgos PS» y con la «Reunión con PS».

¿Cuánto sabía el presidente, cómo lo sabía y desde cuándo lo sabía? Al igual que ocurría con Nixon respecto a Watergate, estas son las preguntas que febrilmente se plantea la sociedad tras conocer el contenido del sumario del «caso Fontanera». Analicemos las cinco vías de las que disponemos para contestarlas.

En primer lugar, están las propias evidencias obtenidas hasta ahora en la instrucción. Más de doscientas menciones al «One», al «presidente», al «jefe» o a «PS». Pero todas en boca de testigos de referencia.

Leire y otros miembros de la trama decían una y otra vez que alguien —casi siempre Cerdán— les había dicho que el presidente seguía y aprobaba sus acciones.

¿Cuánto sabía el presidente, cómo lo sabía y desde cuándo lo sabía?

Quien mejor le conocía de entre ellos, Juanma Serrano, lo dedujo además al escuchar el discurso con el que cerró sus ‘cinco días de reflexión’: «Mira el jefe, cómo cita el tema de los audios».

O sea, que había sido informado de lo que se dijo y escuchó en Ferraz sobre las saunas. ¿Cómo no iba a serlo si mandó a su subjefe de gabinete Antonio Hernando expresamente a eso?

En segundo lugar, contamos con la estrechísima relación personal y política que Cerdán mantenía con Sánchez durante los meses en los que actuó la trama.

Si acudía con regularidad a las reuniones de coordinación entre el partido, el Gobierno y los grupos parlamentarios que se celebraban en Moncloa; si fue aclamado en el congreso de Sevilla como gran paladín del sanchismo; si hasta fue invitado con la «Paqui» a cenar al palacio con PS y Begoña como desagravio por el acoso de la prensa, ¿Cómo no les iba a contar lo que estaba haciendo para protegerles?

¿Acaso era una sorpresa de cumpleaños o un regalo secreto de aniversario de boda?

El tercer indicio de que Sánchez no sólo sabía lo que hacían sus cloacas, sino que tuvo que intervenir en su gestión, es la implicación en la trama de personas e instituciones sobre las que Cerdán no tenía autoridad.

Es el caso de la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, que mantenía una fluida relación bilateral con ‘la fontanera’, se whatsapeó con ella el día de la reunión clave en Ferraz y luego mintió al declararse «muy sorprendida» por lo descubierto; es el caso de al menos dos directores generales de la Guardia Civil nombrados por Marlaska; y es el caso de quien abriera a Leire las puertas de la Fiscalía General del Estado.

De la misma manera que la confluencia del GAL azul (Policía Nacional), con el GAL verde (Guardia Civil) y el GAL marrón (Cesid) denotaba la existencia de un ‘señor X’ con mando sobre todos ellos, la superposición de tramas indica también ahora que «PS» tenía que estar al tanto.

El cuarto camino es el del «quid prodest». Es verdad que tanto Cerdán como Leire y Vicente Fernández mantenían redes de corrupción paralelas, pero sus ganancias en la guerra sucia contra jueces, fiscales y guardias civiles eran irrelevantes. Como bien ha concluido la UCO, trabajaban en pro de los intereses del Gobierno, su presidente y su familia.

la quinta vía es la que nos devuelve al asunto de las saunas y a la reivindicación por parte de Sánchez de sus propios límites éticos.

¿Sería moralmente capaz Sánchez de montar o al menos alentar una trama delictiva contra jueces, fiscales y policías para evitar que su esposa, su hermano y sus colaboradores directos sean investigados, juzgados y eventualmente condenados como si fueran ciudadanos cualesquiera?

Heráclito advirtió que «el destino es el carácter» y los antecedentes de Sánchez hablan por sí mismos.

Fue capaz de nombrar ministros a aquellos que decía que le «quitarían el sueño».

Fue capaz de pactar la incesante excarcelación de etarras y entregar el ayuntamiento de Pamplona a cambio del apoyo de Bildu en Navarra y Madrid.

Fue capaz de canjear su última investidura por una amnistía que expresamente había descartado conceder por considerarla inconstitucional.

¿Sería moralmente capaz Sánchez de montar o al menos alentar una trama delictiva contra jueces, fiscales y policías para evitar que su esposa, su hermano y sus colaboradores directos sean investigados, juzgados y eventualmente condenados como si fueran ciudadanos cualesquiera?

Y, mucho antes, había marcado su impronta —dicen que el primer «crimen» es el único difícil de cometer— al ser capaz de vivir de la prostitución mientras clamaba contra ella.

Nunca «hubiera tolerado nada de eso», pero vaya que si lo toleró.

Estamos ante un presidente «Escrúpulos Cero» al que su más estrecho colaborador del momento, Iván Redondo, llamó «Calígula» y «mentiroso» en un arranque de espontaneidad.

No podemos olvidar a quien tenemos enfrente, acorralado y sin salida. Eso lo vuelve especialmente peligroso.

Porque a pesar del ambiente sicalíptico que impregna la vida de los atrincherados en Moncloa, allí aún quedan abogados como para advertirle que la imputación penal del PSOE como persona jurídica por financiar una organización criminal puede estar cerca; y que la suya personal es cuestión de tiempo.

Bastará que alguno de los implicados —Cerdán, Leire, Serrano I, Serrano II, Narbona, Fuentes…— revele una conversación con él o incluso que el instructor llegue a la conclusión de que no cabe otra alternativa a su liderazgo de la trama, para que eleve el asunto al Tribunal Supremo.

Entonces procederá pedir el suplicatorio y Sánchez sabe que ni siquiera con su actual composición —no digamos con la que predicen las encuestas— la cámara se atrevería a bloquearlo ni a denegarlo. ¿Sería capaz de sentarse en el banquillo como presidente del Gobierno? Naturalmente que sí.

El calendario de las elecciones generales no es lo importante. El viernes se acortó cuatro meses la legislatura. No serán ni antes de octubre —para que pase el verano— ni después de abril porque los alcaldes tanto del PSOE como de sus socios separatistas no permiten a Sánchez que les unza al yugo de su suerte. Por eso ha tenido que renunciar al superdomingo.

Menos aún le consentirán celebrar las generales otra vez en julio, para que las patadas dirigidas a él se las hayan dado ya por adelantado en sus municipales traseros. Si el presidente se empecinara en eso, sí que habría moción de censura instrumental.

Entonces procederá pedir el suplicatorio y Sánchez sabe que ni siquiera con su actual composición (…) la cámara se atrevería a bloquearlo ni a denegarlo.

Por lo tanto, los comicios más importantes de la democracia, las elecciones en las que se jugará la suerte de varias generaciones de españoles, tendrán lugar en el intervalo de seis meses que mediará entre el otoño y la primavera.

Pero la labor de la Justicia se prolongará mucho más allá de ese hito político. Sólo con lo ya descubierto, las causas penales contra Sánchez y los suyos pueden marcar la pauta, entre testificales, periciales, comisiones rogatorias, cierres de sumarios, vistas orales y recursos no ya de lo que queda de esta, sino de la próxima legislatura completa.

En la hipótesis de que, recurriendo a sus múltiples palancas de manipulación política, Sánchez lograra atornillarse a la Moncloa es obvio que no toleraría que la policía, los jueces, los fiscales y sobre todo los periodistas siguiéramos cumpliendo nuestra función constitucional de vigilancia y contrapeso.

Si Sánchez lograra quedarse no sería para seguir confiando en unos fontaneros tan chapuceros como los de Watergate que «a veces parecían Al Capone y otras Buster Keaton». Tampoco se quedaría de brazos cruzados a que siguieran acumulándose las pruebas contra él, mientras Begoña se sienta en el banquillo ante un jurado.

Coincido con Aznar en que su hoja de ruta pasaría por el desmantelamiento del orden constitucional con el pretexto de dar paso a la España multinacional, configurada como suma de autocracias. El modelo no sería el chavismo sino el peronismo. Ese es hoy en día el mayor «Riesgo PS».

La cuestión es bien sencilla: o la democracia acaba con Sánchez o Sánchez acabará con la democracia. Y cuando hablo de ‘democracia’ no sólo me refiero a las urnas. También a la Justicia, a la prensa o a los partidos políticos.

Page es el único que está salvando la «dignidad» del PSOE. En favor de Sánchez ya sólo hablan sus más toscos sicarios, los pringados en la corrupción y un último japonés perdido en la jungla llamado ‘Bo Laños’ que actúa como si no estuviera informado de nada.

Nadie tiene el coraje de dimitir en el sentido terapéutico que, apelando a la política británica, reivindica en su última columna Ana Núñez Milara.

Los demás callan. Pero van siendo conscientes de que cada día que pasa la ponzoña que infecta al líder sigue contagiándoles y destruyendo el respeto que sentían al mirarse ante el espejo.

A algunos habrá que decírselo a la cara: Sánchez es el cáncer del PSOE. Ya saben lo que tienen que hacer si quieren redimir y preservar a su partido.

Cabría en efecto una «teórica posibilidad» de que el presidente «no se hubiera enterado» de lo mucho que se delinquía para intentar ayudarle. Y que, de haberse enterado, «no lo hubiera tolerado nunca».

Pero, como ha dicho el presidente castellano-manchego, «eso no se lo va a creer nadie en España».

¿Por qué? Porque ninguno de nosotros somos como aquella ingenua Reina Blanca de Alicia en el país las Maravillas que era «capaz de creerse seis cosas imposibles antes de desayunar». Ya no.

 

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BAILAR LA PALABRA, SÍ…, PERO PREVIO PAGO

«…, me comentan mis antagonistas que le tengo ojeriza al edil Borja López, conocido en la localidad por “Cangrejo de Río” (¿quién le pondría ese remoquete tan cachondo?) Que ya está bien de meterme con él. Me dicen que no le conozco, que es muy buena persona, trabajador, inteligente, dialogante…, y que las críticas a su labor política son infundadas e injustas. Unas palabras que, de ser ciertas, me llevarían directamente a una reflexión que podría desembocar en reconocer que llevan fundamento y que actúo de oídas. Pero la realidad…»

Luis BONETE Periodista. Copyright-2026

Me comentan mis antagonistas que le tengo ojeriza al edil Borja López, conocido en la localidad por “Cangrejo de Río” (¿quién le pondría ese remoquete tan cachondo?) Que ya está bien de meterme con él. Me dicen que no le conozco, que es muy buena persona, trabajador, inteligente, dialogante…, y que las críticas a su labor política son infundadas e injustas. Unas palabras que, de ser ciertas, me llevarían directamente a una reflexión que podría desembocar en reconocer que llevan fundamento y que actúo de oídas. Pero la realidad municipal desarma a mis citados opositores, debido a que míster “Crayfish”, lleva tres años sacando patas de jardines y metiéndolas inmediatamente en otros, y como quiera que el área de Cultura es territorio delicado donde se debe de actuar de forma fina-filipina además de responsable , quien suscribe se siente con jurisdicción plena para hacer público el nefasto trabajo que lleva a cabo este advenedizo concejal, ejemplo palmario de don Nadie, componente del equipo de Gobierno que preside Pilar Callado, y que demuestra a diario estar más perdido que un gato en la fábrica de sifones de Cifuentes o Capitol, elija el lector.

La Universidad Popular de Almansa, joya de la corona de Cultura, se situó el pasado fin de semana en el centro del debate. Y no precisamente por su labor formativa —que reconozco valiosa, admirable, necesaria y parte esencial del ADN cultural de la ciudad— sino por una decisión que choca frontalmente con el espíritu que debería guiar a cualquier institución pública: a nuestro incansable manoseador de la cultura local, Borja López (jocosamente conocido por “Cangrejo de Río) no le tembló el pulso en poner a la venta entradas para asistir al Festival de Danza 2026 en el teatro Regio, un espacio que es cien por cien de titularidad pública.

Llegados hasta aquí, conviene recordar qué es, o qué debería ser, una Universidad Popular. Nacieron en España como instrumentos de democratización cultural, espacios donde cualquier persona, sin importar su nivel económico, pudiera acceder a formación artística, social y humanística. Son, en esencia, una apuesta por la igualdad de oportunidades, por la cultura como derecho y no como privilegio. Y Almansa presume —con mucha razón— de tener una de las más activas de Castilla‑La Mancha.

Por eso sorprende, y duele, ver cómo esa misma institución que se financia con dinero público, que se sostiene gracias al compromiso de cientos de familias y que se integra dentro del área de Cultura del Ayuntamiento, nuestro querido “monsieur Écrevisse” decide de su cuenta y orden convertir en producto de pago un espectáculo que nace del trabajo de su propio alumnado. Unos discípulos que abonan matrículas, tasas, que ya sostienen económicamente la actividad, y que contribuyen con sus impuestos al mantenimiento del teatro Regio.

La contradicción es evidente: Lo que debería ser un ejemplo de acceso universal Borja López, lo convierte en un filtro económico. Lo que debería reforzar el carácter público de la cultura termina diluyéndolo en una lógica mercantil que no le corresponde. Fatal.

Porque no nos despistemos, aquí no hablamos de una academia, tampoco de una compañía o empresa privada alquilando un teatro municipal, no. Hablamos de la Universidad Popular, una institución pública que sin pudor alguno y bajo las directrices políticas de Borja López, cobra a las familias por ver a sus propios hijos en un escenario público y se convierte en un generador de ingresos municipales…, otro más. Hablamos de un modelo pervertido en su esencia que, lejos de fortalecer la cultura, la convierte en un peaje.

Herr Flusskrebs”, en su galopante ceguera no recuerda que la Universidad Popular tiene una responsabilidad histórica: ser garante de la cultura como bien común. Y cuando una institución pública olvida su misión, la ciudadanía tiene no solo el derecho, sino la obligación de señalarlo. Aunque no guste. Y a pesar de parecer redundante (a lo mejor lo soy) la incoherencia del edil López es tan evidente que resulta difícil no interpretarla como un síntoma: un síntoma de que la cultura municipal se está gestionando con una lógica más cercana a la recaudación que al servicio público. Un síntoma de que la Universidad Popular en Almansa y bajo su gestión, ha olvidado que su misión no es llenar una taquilla, sino llenar de cultura la vida de la gente. Un síntoma de que el equipo social-comunista que gobierna Almansa ha decidido que la cultura es rentable… siempre, claro está, que paguen los mismos de siempre.

La Universidad Popular debería ser el último espacio donde se cobre por participar, por aprender o por celebrar el trabajo colectivo. Y, sin embargo, aquí estamos: pagando por entrar a un teatro público para ver un espectáculo público creado por una institución pública. Una triple paradoja que solo se sostiene si se renuncia a la idea de cultura como derecho. Pero Borja López, “herre flodkrebs” convierte la cultura pública en un cajero automático y se queda tan tranquilo. Cobrar entrada por ver a tus propios hijos en un teatro público es, sencillamente, una perversión del concepto de servicio público.

Quizá sea el momento de abrir un debate serio en Almansa: ¿Queremos una cultura pública que se viva como un derecho o una cultura pública que se gestione como un negocio? Porque las decisiones que se toman hoy marcarán el modelo cultural de mañana.

 

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LA SOLIDARIDAD SELECTIVA: EL SILENCIO DE LOS ACTIVISTAS PRO-PALESTINA ANTE EL SÁHARA OCCIDENTAL

«…, hay una pregunta que nadie quiere formular porque deja demasiadas vergüenzas al aire: ¿Por qué los activistas y políticos más ruidosos en defensa de Palestina jamás organizan una flotilla de ayuda para el pueblo saharaui? Y la respuesta, por dura que sea, es evidente: porque Marruecos manda más en España que muchos ministros…»

Luis BONETE Periodista. Copyright-2026

Hay una pregunta que nadie quiere formular porque deja demasiadas vergüenzas al aire: ¿Por qué los activistas y políticos más ruidosos en defensa de Palestina jamás organizan una flotilla de ayuda para el pueblo saharaui? Y la respuesta, por dura que sea, es evidente: porque Marruecos manda más en España que muchos ministros.

Hay silencios que delatan más que mil discursos. Y uno de los más escandalosos es el de tantos activistas y políticos que se deshacen en gestos heroicos por Palestina, pero no mueven un solo dedo por el pueblo saharaui, que lleva medio siglo sobreviviendo en los campos de la hammada de Tinduf. Sí, medio siglo. Cincuenta años de exilio, de refugiados eternos, de vidas suspendidas. Pero para algunos, este pueblo es transparente, parece que no existe.

Lo diré sin rodeos: ¿Dónde están las flotillas rumbo a El Aaiún? ¿Dónde están los barcos cargados de medicinas, alimentos, material sanitario? ¿Dónde están los vídeos épicos, los manifiestos inflamados, los diputados embarcándose para “romper el bloqueo”? Porque para Gaza sí hay dinero a espuertas, barcos, cámaras, pancartas, hashtags y hasta alfombra roja mediática. Para el Sáhara, nada.

Y no será por falta de capacidad. Los mismos grupos y lobbies que organizan flotillas multitudinarias hacia Gaza —con decenas de barcos, cientos de activistas y apoyo institucional— podrían hacer exactamente lo mismo por los saharauis. Pero no lo hacen. Ni lo intentan. Ni lo mencionan. ¿Por qué? La respuesta es incómoda, pero evidente: porque el opresor no es Israel, sino Marruecos.

Sí, así de claro. Porque si mañana un grupo de activistas anunciara una flotilla rumbo a El Aaiún cargada de ayuda humanitaria para los campos de refugiados saharauis, el Gobierno español entraría en pánico salpicado por el miedo. Miedo a que Rabat abra el grifo de la inmigración irregular. Miedo a que deje pasar toneladas de hachís por la frontera. Miedo a que vuelva a presionar a Ceuta y Melilla como ya ha hecho otras veces. Miedo, al bloqueo fronterizo, en definitiva, a que Marruecos recuerde, una vez más, quién es el que manda en esta relación. Así que los perroflautas disfrazados de activismo político optan por la salida más cagona: mirar hacia otro lado.

Y mientras tanto, reitero, los saharauis llevan más de 50 años en los campos de Tinduf. Cincuenta años de extrañamiento, de refugiados eternos, de vidas congeladas. Pero a los activistas que se rasgan las vestiduras por Gaza, los hermanos saharauis les importan un ardite. No hay pancartas. No hay flotillas. No hay diputados embarcándose para “romper el bloqueo”. No hay trending topics. No hay nada de nada, solo una pléyade de sepulcros blanqueados y vergüenza.

Porque claro, para gente como Ana Alcalde (Barbie Gaza), Ada Colau, Nkosi Zwelivelile Mandela, Greta Thunberg o Liam Cunningham, entre otros, que parlotean de derechos humanos, (solo de algunos) que hablan de ocupación, pero solo de una, que disertan de pueblos oprimidos…, solamente lo hacen de los que encajan en su relato ideológico. Para el pueblo saharaui…, silencio vergonzoso y administrativo.

Para esta gente bien alpargatá, formar parte de una flotilla hacia Gaza es épico, memorable, heroico y fotogénico. Organizarla hacia El Aaiún, en cambio, es meterse con Marruecos, y eso ya no gusta tanto. Eso no da likes. Eso no da subvenciones. Eso no da titulares amables. Eso da, sencillamente, problemas, muchos problemas.

Sin olvidar que el Gobierno español, sometido a Rabat desde hace una pila de años, tampoco lo permitiría. No vaya a ser que S.M. Mohamed VI decida “relajar” el control fronterizo y en 48 horas tengamos, de nuevo, miles de personas entrando por Ceuta y Melilla. O que aumente la permisividad con el tráfico de droga que entra por nuestras costas. O que vuelva a utilizar a menores como arma política, como ya ha sucedido no hace tanto tiempo.

Así que la solidaridad de los “flotilleros” y quienes les financian sus vacaciones en el Mediterráneo, se vuelve selectiva. Valiente con unos, cobarde con otros. Universal en los discursos, pero muy calculada en la práctica.

Por eso la pregunta sigue en pie, más incómoda que nunca: ¿Dónde está la flotilla para el Sáhara Occidental? ¿Dónde están los activistas que se juegan el tipo en el Mediterráneo? ¿Dónde están los políticos que presumen de defender causas justas? ¿O es que la justicia depende del país al que incomode?

El pueblo saharaui no merece ser el daño colateral de la diplomacia española. No merece ser silenciado por miedo a Marruecos. No merece ser ignorado por quienes dicen luchar contra la opresión.

Y si algún día alguien se atreve a organizar esa flotilla, veremos hasta qué punto llega la “amistad estratégica” entre Madrid y Rabat. Y veremos también cuántos activistas están dispuestos a defender los derechos humanos cuando el opresor no es el que ellos esperan.

NOTA: “El burro puede fingirse caballo, pero tarde o temprano rebuzna. Al final cada quien demuestra quien es, las apariencias no son sostenibles

 

 

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CANGREJO DE RÍO, CHAVEA ACCIONISTA DE CACHUCHAS Y CANOTIER

«…,la Cultura de un pueblo no es un adorno. Es su memoria, su identidad, su proyección hacia el futuro. Por eso resulta especialmente preocupante que al frente de la concejalía de Cultura de Almansa se encuentre nuestro apreciado bienquisto Borja López, una persona de extracto social gremial que, a todas luces, y que quien lo conoce ratifica, no reúne ni en sueños la formación académica, ni la actitud, ni la capacidad de gestión que tan importante área municipal exige…»

Luis BONETE. Periodista Copyright-2026

La Cultura de un pueblo no es un adorno. Es su memoria, su identidad, su proyección hacia el futuro. Por eso resulta especialmente preocupante que al frente de la concejalía de Cultura de Almansa se encuentre nuestro apreciado bienquisto Borja López, una persona de extracto social gremial que, a todas luces, y que quien lo conoce ratifica, no reúne ni en sueños la formación académica, ni la actitud, ni la capacidad de gestión que tan importante área municipal exige.

Y lo más llamativo es cómo una persona de espectro conflictivo ha llegado a donde está a día de hoy. Veamos, cuando la alcaldesa presidenta del consistorio de sesgo social comunista Pilar Callado, “diez más uno”, configuró su equipo de Gobierno, su manifiesta intención inicial era designar a Borja López responsable del área de Fiestas. Ante semejante dislate, la respuesta del sector festero almanseño fue tan contundente y tan unánime en su rechazo, que la alcaldesa Callado se vio obligada a dar urgente marcha atrás. La solución que encontró fue reubicar a López en Cultura. Como si la Cultura fuera el cajón de sastre donde colocar lo que no encaja en ningún otro sitio. Como si los almanseños que viven, crean y trabajan por la Cultura de su ciudad merecieran menos consideración que cualquier otro colectivo.

Pero hay algo aún más revelador en esa decisión. Según apuntan fuentes fronterizas al equipo de Gobierno (más cerca de Callado de lo que ella se imagina) la “Zaresa” era perfectamente consciente de las limitaciones de su concejal. Sabía que al frente del departamento de Cultura por lo general y Almansa no es una excepción, trabaja un funcionario Grupo A experto y conocedor del área, y de esa forma descargó su conciencia y confió en que ese profesional actuaría como red de seguridad, amortiguando los posibles dislates y compensando la más que previsible mala gestión del imberbe e inexperto político al que acababa de nombrar. Dicho de otro modo: la alcaldesa no colocó a nuestro “Cangrejo de Río” como concejal en Cultura porque fuera el más adecuado, ¡que va! sino porque calculó una tarde soleada estando a la sombra de los pinos, que el daño sería más contenido. Que la Cultura de Almansa pudiera permitirse un concejal florero mientras un funcionario hacía el trabajo de verdad. Pocas decisiones reflejan con tanta claridad el escaso respeto que, en ocasiones, la clase política tiene por lo público. Un mal comienzo que, con el tiempo, ha resultado ser un mal presagio.

Hablamos, pues, de un concejal que como su homólogo animal no es muy exigente en cuanto a las condiciones que necesita para vivir. Vive en todas las aguas de los ríos españoles que cuenten con un caudal suficiente. Aunque no es muy riguroso, sí prefiere que las aguas municipales sean ricas en sales de calcio para poder fortalecer su exoesqueleto de marca “aquí mando yo, y no me puentea ni Dios”. Su trayectoria al frente de la Cultura municipal y Juventud, a falta de un año para las próximas elecciones, se caracteriza, ante todo, por la inacción. Las iniciativas de nuestro “cangrejo” brillan por su ausencia, los proyectos uno tras otro, se quedan en el cajón y la vida cultural de nuestra ciudad avanza —cuando avanza— a pesar de él, no gracias a él. La prueba más evidente la encontramos en su tensa y prolongada mala relación con Almansa Histórica 1707, una de las asociaciones más serias y comprometidas con la recuperación y difusión del patrimonio histórico local. Lejos de apoyar su labor, el concejal ha protagonizado reiterados y brutales  desencuentros con esta entidad, enfrentándose sin pudor con sus directivos y bloqueando sinergias que habrían beneficiado directamente a la ciudad, a la Recreación Internacional de la Batalla y a su proyección cultural y turística.

Pero los roces de nuestro enervado crustáceo con Almansa Histórica 1707 no son un caso aislado. Son el síntoma de una forma de entender —o más bien de malentender— la gestión cultural. El tejido asociativo almanseño, motor real de nuestra vida cultural, conoce de sobra el talante autoritario y el escaso y a veces nulo diálogo de este ex representante sindical metido a concejal. Quienes se han acercado con propuestas, con ilusión o con legítimas críticas han encontrado, demasiadas veces, una puerta cerrada, un gesto despectivo o una respuesta fuera de lugar. Olvida bien subidito de orgullo Borja López, que el cargo público que ostenta del que posiblemente a corto plazo sea desalojado, no es la butaca de su casa, y que la concejalía de Cultura tampoco es el rancho o la alquería de nadie.

Y si hay un episodio que resume a la perfección la falta de criterio y de sensibilidad de este chavea accionista de cachuchas y canotier, ese es sin duda el bochornoso momento en que criticó públicamente que la Agrupación de Comparsas de Moros y Cristianos (a la que él mismo pertenece al estar encuadrado en Almanzárabes) hubiera elaborado y sufragado un manto de camino para la Patrona de Almansa. Una iniciativa hermosa donde las haya, cargada de devoción y de trabajo colectivo, y que recibió como respuesta del cangrejo invasor, la censura de quien debería haber sido el primero en aplaudirla. Que el máximo responsable de la cultura municipal critique un gesto de fe, de tradición y de generosidad de su propia comparsa dice mucho —todo lo malo— sobre su capacidad para comprender lo que la Cultura y las tradiciones significan para los almanseños.

A esto se suma un problema de fondo que no puede seguir ignorándose: la absoluta ausencia de formación específica y académica en el área que gestiona. La Cultura requiere, como mínimo, conocimiento, sensibilidad y criterio. Requiere entender el patrimonio, las artes, la educación, la dinamización social, también ser empático (algo que Borja desconoce). No basta con ocupar una mecedora; hay que saber para qué sirve y cómo llenarla de contenido.

Almansa merece una concejalía de Cultura a la altura de su historia y de su gente. Merece gestores comprometidos, formados y, sobre todo, al servicio de los ciudadanos y de sus asociaciones. Mientras eso no ocurra, seguiremos señalando a Borja López como Cangrejo de Río “invasor”. Porque callar nunca fue una opción para quien esto escribe, y porque si lo hiciese también sería una forma de consentir.

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20 DE MAYO. EL DÍA EN QUE EL DESIERTO DIJO BASTA

MANIFIESTO DE LA ASOCIACIÓN DE AMIGOS DEL PUEBLO SAHARAUI DE ALMANSA

Ciudadanas y ciudadanos, amigas y amigos del pueblo saharaui:

Nos reunimos hoy para recordar. Y recordar, cuando se trata de un pueblo que lleva más de medio siglo resistiendo el olvido, es ya en sí mismo un acto de justicia.

Un 20 de mayo de 1973, apenas diez días después de que el Frente Polisario anunciara al mundo su nacimiento como movimiento de liberación nacional, un pequeño grupo de combatientes saharauis atacó el puesto militar español de El Janga, en la Saguia el-Hamra. Aquella acción no fue solo el primer disparo de una guerra; fue el primer grito organizado de un pueblo que se negaba a desaparecer.

«El pueblo saharaui demostró que existía como tal, y que estaba dispuesto a alcanzar su independencia por encima de la voluntad e intereses de las potencias extranjeras.»

Antes de aquel 20 de mayo, el Sáhara Occidental llevaba casi un siglo bajo el dominio colonial español. Antes de él, sus habitantes ya habían resistido intentos de ocupación portugueses, ingleses, franceses y marroquíes. Antes de él, estaba el grito de Zemla de 1970, cuando la represión española ahogó en sangre una manifestación pacífica de saharauis que pedían simplemente el derecho a decidir su destino. La historia de ese pueblo es la historia de una dignidad que ningún ejército ha podido doblegar.

Tras la acción de El Janga se desencadenaron dieciocho años de guerra. Primero contra el colonialismo español, que abandonó el territorio en 1975 sin cumplir su obligación descolonizadora, entregando las llaves a Marruecos y Mauritania mediante los vergonzosos Acuerdos de Madrid. Después, contra la invasión militar de ambos países. Una invasión que vino acompañada de napalm y fósforo blanco arrojado sobre la población civil, de éxodos masivos bajo el sol del desierto, de masacres que el mundo miró con indiferencia cómplice.

Más de doscientas cincuenta mil personas se vieron forzadas al exilio. Se instalaron en los campamentos de Tinduf, en el desierto argelino, donde construyeron —con una tenacidad que asombra al mundo— hospitales, escuelas, instituciones y dignidad. Proclamaron la República Árabe Saharaui Democrática. La Unión Africana la reconoció como Estado miembro. La ONU reconoció al Frente Polisario como el único y legítimo representante del pueblo saharaui.

En 1991 llegó el alto el fuego. Con él vino una promesa: la celebración de un referéndum de autodeterminación. Treinta y cinco años después, esa promesa sigue sin cumplirse.

Marruecos ha bloqueado sistemáticamente la consulta. La comunidad internacional ha mirado hacia otro lado, entretenida en cálculos geopolíticos y acuerdos comerciales. España, potencia administradora según el derecho internacional, ha renunciado a ejercer su responsabilidad histórica. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas renueva mandatos y extiende plazos, pero no avanza hacia la justicia.

En noviembre de 2020, el Frente Polisario retomó la lucha armada tras la ruptura del alto el fuego provocado por Marruecos. La guerra que el mundo quería dar por olvidada ha vuelto a encenderse. Y mientras tanto, en los territorios ocupados, la represión contra activistas, periodistas y civiles saharauis continúa sin que ningún mecanismo internacional supervise los derechos humanos sobre el terreno. La MINURSO es la única misión de paz de Naciones Unidas que carece de mandato para vigilar los derechos humanos en la zona bajo su supervisión. Una anomalía que habla más que mil discursos sobre la hipocresía del orden internacional.

Hoy, 20 de mayo de 2026, conmemoramos cincuenta y tres años de aquella primera acción en El Janga. Cincuenta y tres años de resistencia. Cincuenta y tres años de espera de una justicia que se demora, pero que el pueblo saharaui no ha dejado de reclamar.

Recordamos a quienes murieron bajo las bombas del éxodo. A quienes perecieron de sed y de hambre en el desierto. A quienes fueron torturados y desaparecidos por el solo delito de ser saharauis y decirlo en voz alta. Recordamos a Luali Mustafá Sayed, el primer secretario general del Frente Polisario, símbolo de una generación que eligió la dignidad sobre la rendición. Y recordamos también a quienes hoy siguen en los campamentos, o resistiendo bajo la ocupación, o luchando desde la diáspora con la misma convicción que aquellos primeros combatientes de El Janga.

Este pequeño gran pueblo nos ha enseñado que, aunque el enemigo sea muy poderoso, y no se puedan ganar todas las batallas, nunca hay que darse por vencido.

Por eso estamos aquí. Para decir que no olvidamos. Para decir que la causa saharaui no es un asunto lejano ni una nota a pie de página de la historia: es una de las últimas causas de descolonización pendientes en el mundo, y su resolución es una deuda de la humanidad entera.

Para decir que exigimos el cumplimiento de la legalidad internacional: la celebración de un referéndum libre, justo y supervisado por Naciones Unidas, en el que el pueblo saharaui pueda decidir libremente su futuro.

Para decir que la solidaridad no es caridad: es la única respuesta coherente de quien cree en la justicia.

Que el grito de El Janga, cincuenta y tres años después, siga resonando. Que este acto sea una pequeña contribución a que no sea en vano.

El Sáhara Occidental no está en venta. El pueblo saharaui existe. Y su lucha es justa.

POR LA DIGNIDAD Y EL REFERENDUM DE AUTODETERMINACIÓN

SAHARA LIBRE !!!!!

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