13-09-2026 Reunión extraordinaria del Consejo de ministros. Palacio de la Moncloa. Pedro Sánchez entra en la sala con gesto grave. Los ministros esperan noticias preocupantes.
Luis BONETE. Periodista Copyright-2026
—Señores ministros, tenemos un problema muy serio en Ceuta.
Fernando Marlaska se incorpora inmediatamente.
—¿La frontera, presidente?
—No.
Margarita Robles interviene:
—¿La presión migratoria?
—Tampoco.
Carlos Cuerpo consulta sus papeles.
—¿El coste económico de las medidas?
—Mucho menos importante.
José Manuel Albares, prudente:
—¿Marruecos?
Sánchez hace una pausa. Mira a todos y sonríe.
—He encontrado la solución.
Silencio absoluto.
—WIFI GRATIS PARA TODOS LOS INVASORES¡¡¡
Nadie dice una palabra.
Marlaska mira a Robles.
Robles mira a Cuerpo.
Cuerpo mira a Albares.
Albares mira al techo.
Y el techo, probablemente, empieza a preocuparse.
—presidente —dice Marlaska—, creo que no ha entendido el problema.
—Fernando, lo he entendido perfectamente. Si tienen WIFI, podrán comunicarse.
—Pero tenemos una frontera…
—Con WIFI.
—presidente, hay problemas de seguridad…
—Con WIFI también.
—Hay una presión migratoria extraordinaria…
—Precisamente por eso necesitamos más cobertura.
Robles intenta recuperar la cordura de la reunión.
—Pedro, ¿no crees que los ciudadanos de Ceuta podrían sentirse abandonados?
—Margarita, los ciudadanos tienen una virtud extraordinaria.
—¿Cuál?
—Se cansan.
Silencio.
—Primero protestarán —continúa Sánchez—. Después protestarán menos. Luego se cansarán. Y finalmente se acostumbrarán.
Cuerpo levanta la mano.
—¿Y mientras tanto?
—Mientras tanto, dinero.
—¿Cuánto?
—El necesario.
—¿Y si no funciona?
—Más dinero.
—¿Y si siguen protestando?
—Más paciencia y más dinero.
Marlaska vuelve a intervenir.
—presidente, esto puede provocar una auténtica tormenta política.
—Fernando, las tormentas pasan. Mírate al espejo.
—¿Y si no pasa?
—Pues ponemos WIFI.
Albares, desesperado:
—¿Y qué hacemos con Marruecos?
Sánchez responde sin pestañear:
—Eso lo hablamos después de contratar la tarifa plana.
Robles ya no puede contenerse.
—Pero presidente, ¿no deberíamos preocuparnos primero por los españoles que viven allí?
Sánchez la mira sorprendido.
—Por supuesto.
—¿Entonces?
—También tendrán WIFI.
—¿Gratis?
Sánchez guarda silencio.
—Bueno… tampoco hay que exagerar.
Los ministros vuelven a mirarse.
En ese momento entra Óscar López.
—¿Me ha llamado, presidente?
Sánchez se levanta solemnemente.
—Óscar, ha llegado el momento de hacer historia.
—¿Qué hacemos?
—Quiero WIFI gratis para los migrantes.
—¿Para cuándo?
—Inmediatamente.
—¿Y después?
Sánchez sonríe.
—TARIFA PLANA¡¡¡ y móviles baratos…, pero que lleven Whasaap
—¿Y los derechos humanos?
—Intocables.
—¿Y los problemas de Ceuta?
—Ya los iremos solucionando. Ahora a lo que estamos.
—¿Cómo?
Sánchez se encoge de hombros.
—Con tiempo.
—¿Y si los ceutíes protestan?
—Que protesten.
—¿Y si protestan mucho?
—Que se cansen.
—¿Y si no se cansan?
Sánchez mira fijamente a Óscar López.
—Entonces habrá que darles más motivos para acostumbrarse.
Se hace un silencio sepulcral.
Finalmente, Sánchez recoge sus papeles.
—Se levanta la sesión.
Marlaska pregunta:
—presidente, ¿y la crisis de Ceuta?
Sánchez abre la puerta.
—Resuelta.
—¿La frontera?
—No.
—¿La inmigración?
—Tampoco.
—¿La seguridad?
—Todavía no.
—Entonces, ¿qué hemos resuelto?
Sánchez sonríe.
—Que los invasores tengan WIFI y celulares a precio de saldo.
Y sale de la sala.
Los ministros permanecen inmóviles. Se miran con cara de bobos…, y suspiran.
—Nos van a dar de hostias hasta en la foto del DNI, dicen.
Sobre la mesa queda escrito el nuevo Plan Estratégico para Ceuta:
PRIMERO, WIFI GRATIS. DESPUÉS, TARIFA PLANA. Y PARA LOS PROBLEMAS DE LOS CEUTÍES… PACIENCIA, DINERO Y QUE SE ACOSTUMBREN.
Y AHORA, FUERA DE LA FICCIÓN….
Porque quizá el verdadero problema no sea el WIFI. El verdadero problema sería que un Gobierno llegara a pensar que dar conexión a unos mientras se desconecta de las preocupaciones de otros puede sustituir a una política seria. Ceuta no necesita que le digan que se acostumbre. Ceuta necesita que la escuchen. Y los ceutíes no necesitan una tarifa plana para soportar sus problemas. Necesitan un Gobierno que no les deje en espera. Necesitan recuperar la ciudad y que se expulse a todos los invasores que cruzaron ilegalmente la frontera. Porque cuando un ciudadano pide seguridad, respeto y soluciones y recibe como respuesta una conexión gratuita, quizá el problema ya no sea la cobertura.
Quizá el problema sea quién está al otro lado de la línea.
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