AL GRITO DE MEJORAS EN EL HOSPITAL: AUSENCIA Y COBARDÍA

«…, hoy domingo día 16 de noviembre de 2025, la plaza de Santa María y escalinatas de acceso al Castillo han sido testigos de una concentración de miles de vecinos de Almansa y su comarca y también del Valle de Ayora que, convocados por la Plataforma de Defensa del Hospital General de Almansa, han mostrado su gran decepción y malestar con la evidente disminución de la calidad de los servicios sanitarios que se prestan en el Hospital General de Almansa…»

Luis BONETE PIQUERAS. Periodista Copyright-2025

Hoy domingo día 16 de noviembre de 2025, la plaza de Santa María y escalinatas de acceso al Castillo han sido testigos de una concentración de miles de vecinos de Almansa y su comarca y también del Valle de Ayora que, convocados por la Plataforma de Defensa del Hospital General de Almansa, han mostrado su gran decepción y malestar con la evidente disminución de la calidad de los servicios sanitarios que se prestan en el Hospital General de Almansa.

El portavoz de la Plataforma ha informado a los presentes sobre la última reunión mantenida con el gerente del Hospital, Antonio Sánchez, marioneta médica en manos de la consejería de Sanidad de CLM, funesto gestor de los medios de que dispone y último responsable del desmantelamiento de servicios como la UCI o la Unidad de Dolor del Hospital.

Hubo reproches elocuentes y denuncias por parte de la Plataforma de la pérdida de especialistas, de las interminables listas de espera que crecen y crecen, también de la pérdida de especialidades, y se evidenció que un Hospital como el de Almansa, diseñado para atender a más de 50.000 pacientes, contara a día de hoy, por poner un ejemplo, con un solo especialista rehabilitador y…, ¡a media jornada!

Desde la Plataforma de Defensa del Hospital de Almansa, se censuró duramente la alarmante ausencia en la concentración de los miembros del equipo de Gobierno presidido por la socialista Pilar Callado. Pero las invectivas más duras fueron dirigidas a la concejal de Sanidad, María José Romero, una mujer que, en palabras del portavoz de la Plataforma, “…, ni siquiera conocemos, ya que jamás desde nuestra fundación ha intentado hablar con nosotros…”.

Si bien es cierto que las competencias en Sanidad del equipo de Gobierno social-comunista de Almansa que preside Pilar Callado, son escasas o nulas, ello no es razón bastante que justifique el “mutis por el foro” con el que la regidora almanseña y su equipo de Gobierno obsequió ayer a los vecinos que la auparon al poder municipal.

Veamos. Cuando hay un conflicto directo entre intereses ciudadanos básicos en este caso como la sanidad y la imagen del partido que gobierna Almansa, la ética democrática exige, si o si, priorizar a los ciudadanos. Existen diferentes y rotundas razones para ello:

La sanidad no es un asunto político negociable, sino un derecho fundamental reconocido constitucionalmente. Los cargos públicos juran o prometen su cargo para servir al interés general, no para proteger la reputación de su partido. En este contexto todos conocemos que un cargo electo tiene múltiples lealtades, pero no todas están al mismo nivel:

1.- La Constitución y los derechos fundamentales de los ciudadanos.

2.- El interés general y el bienestar de quienes representa.

  1. El programa electoral y sus compromisos.
  2. La imagen o cohesión del partido.

Hoy, todos los asistentes a la concentración de la Plataforma por la Defensa del Hospital de Almansa, hemos ejercido de notarios de la vergonzosa situación que se produce cuando una alcaldesa socialista, como Pilar Callado, su concejala de Sanidad, María José Romero, y su socio comunista, Cristian Ibáñez, anteponen descaradamente y sin importarles nada de lo que dicen sus gobernados la disciplina partidista a las necesidades sanitarias reales de los ciudadanos.

Lo digo alto para que se me entienda. Los tres, Callado, Romero e Ibáñez, en representación de unos partidos, PSOE e IU, a los que se les llena la boca de presumir y autodenominarse progresistas: han traicionado de forma palmaria su mandato representativo. Han contribuido, con su falta de empatía a que un problema más que grave como es el de la sanidad, continúe en la senda de la no resolución. Se han cubierto de gloria luciferina alimentando, si es que es posible más, la desafección ciudadana con la política. Y con su asquerosa cobardía, han ensuciado y mancillado el honor de ser ediles democráticos al convertir su cargo en un instrumento del partido que les alimenta, que les hace transferencias todos los meses, que les garantiza (a ellos sí) una atención sanitaria pública preferente, en vez de alinearse con el pueblo que los ha llevado al lugar de privilegio que ocupan.

Callado, Romero e Ibáñez meditan que el conflicto real no es entre ciudadanos que defienden la sanidad o el partido, sino entre valentía política y cálculo de carrera. Los tres munícipes almanseños citados, que serán lo que sean pero tontos no lo parecen, saben pero que muy bien cual sería el camino correcto, y que no es otro que el de apoyar, al menos con su presencia, las justas reivindicaciones de los almanseños, la comarca y el Valle de Ayora…, pero no lo hacen, ni lo harán, porque además de exhibir públicamente su condición de achantados y cagones, lo que más temen son las represalias internas: perder apoyos, ser marginados en listas electorales, pero sobre todo, quedarse sin el sueldo que sale del bolsillo de los vecinos a los que insultan y faltan al respeto con su clamorosa ausencia. Cuando hay un conflicto directo entre intereses ciudadanos básicos como la sanidad y la imagen del partido sea el que sea, la ética democrática exige siempre priorizar a los ciudadanos.

Tome nota quien estas letras pueda leer: en democracia, la cobardía política ante estos dilemas es tan grave como la corrupción económica.

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