«…, parece mentira, pero este chico no aprende. Nuestro querido edil de ¿Cultura?, Borja López, más conocido en la localidad por “cangrejo de río”, lo ha vuelto a hacer. Es el mayor especialista en meter patas de todo el equipo de gobierno social-comunista del que forma parte. Su hipocresía flagrante al usar unos estándares morales como arma política cuando conviene, pero abandonarlos cuando afectan a uno mismo le sitúan en la orilla de los fuleros políticos más descarados…»
Luis BONETE Periodista Copyright-2026
Parece mentira, pero este chico no aprende. Nuestro querido edil de ¿Cultura?, Borja López, más conocido en la localidad por “cangrejo de río”, lo ha vuelto a hacer. Es el mayor especialista en meter patas de todo el equipo de gobierno social-comunista del que forma parte. Su hipocresía flagrante al usar unos estándares morales como arma política cuando conviene, pero abandonarlos cuando afectan a uno mismo le sitúan en la orilla de los fuleros políticos más descarados.
Un edil como Borja “cangrejo de río” que saca pecho y presume de ser más progresista que quien inventó la palabra, se tira a la piscina sin agua y se apunta al más genuino de los blackface con SSM el Rey Baltasar, al que le pinta la cara con Kanfor y le pone guantes oscuros de lana de cabra mareada; y se queda tan tranquilo porque cree que nadie le va a decir nada, y mucho menos le va a sacar los colores por semejante demostración de racismo o insensibilidad racial. Es importante conocer que el blackface es ofensivo independientemente de quién lo haga o su ideología política. No hay contexto político que lo justifique.
En la llegada de SSMM los Reyes Magos a Almansa, nuestro Borja “mari”, perpetuó sin recato prácticas que deshumanizan y ridiculizan a las personas negras, especialmente desde su posición de poder, consiguiendo una pérdida total de autoridad moral que destruye cualquier credibilidad que pudiera tener en temas de justicia racial o igualdad. Anda nuestro Borja más perdido que un ciego en un tiroteo porque si no es ese el motivo, hacerlo de forma tan estúpida y a ojos de todo el mundo es para ir a mear y no echar ni gota.
Durante los años que gobernaron en Almansa los grupos políticos conservadores también se practicó sin miramiento el blackface, y los partidos de izquierda, incluidos PSOE y formaciones como Podemos o IU, criticaron duramente esta práctica de pintar a personas blancas de negro, en el caso que nos ocupa, para representar al rey Baltasar en las cabalgatas de Reyes. Argumentaban, con razón, que esta práctica tenía connotaciones racistas, resultaba ofensiva para las personas negras, y perpetuaba estereotipos. Defendían que Baltasar debería ser interpretado por una persona negra real, como cuestión de dignidad y representación.
Sin embargo, cuando estos mismos partidos llegan al gobierno municipal y se enfrentan a la realidad práctica de organizar la cabalgata, no les duelen prendas de recurrir exactamente a la misma práctica que antes criticaban. Las posibles razones que puedan esgrimir (dificultad para encontrar actores negros disponibles, cuestiones logísticas o presupuestarias) no justifican esta incoherencia.
La contradicción a la que se apunta nuestro Cangrejo de Río recurriendo al blackface es inaceptable por varias razones:
Primero, socava la credibilidad de las propias críticas anteriores del PSOE. Si el blackface era inadmisible cuando gobernaba el PP, ¿por qué ahora sí lo es? Esto hace que aquellas críticas parezcan más oportunismo político que principios genuinos.
Segundo, resulta particularmente decepcionante para las comunidades que creyeron en el discurso antirracista de PSOE e IU y esperaban un cambio real en este aspecto. Estamos, sin duda alguna, ante un ejemplo claro de cómo a veces la coherencia ideológica se pierde cuando se pasa de la oposición al gobierno.
Insisto. La figura de SM el rey Baltasar fue el día cinco un ejemplo flagrante de hipocresía política que rozó lo grotesco. La coalición social-comunista que gobierna Almansa, y más concretamente, el área de Cultura colonizada por un nefasto político como es Borja López “Cangrejo de Río”, ha traicionado completamente sus propios principios declarados, y lo ha hecho precisamente en el tema que en su día su PSOE utilizó como arma política contra sus adversarios conservadores.
Que nadie se llame a engaño. El blackface es una práctica racista, punto. No hay medias tintas aquí. Consiste en caricaturizar y cosificar a las personas negras, tiene raíces históricas profundamente ofensivas en espectáculos que ridiculizaban y deshumanizaban a los afroamericanos, y perpetúa la idea de que los cuerpos negros pueden ser «interpretados» o «imitados» por personas blancas como si fueran disfraces.
Cuando PSOE e IU criticaban al PP o los Independientes por hacer exactamente lo mismo, se presentaban como defensores de la dignidad racial y abanderados del antirracismo. Protestaron, hicieron comunicados indignados, acusaciones de insensibilidad y racismo. Y tenían razón en hacerlo.
Pero ahora que tienen el poder, ¿qué hacen? Exactamente lo mismo. Pintan a una persona blanca (que se presta de buena fe) de negro, y la completan con guantes de chichinabo. Las excusas logísticas son inaceptables: si hay voluntad política real, se encuentra a una persona negra para el papel. No hay excusa posible.
Lo que esto demuestra es que el compromiso antirracista progresista almanseño era y es puramente instrumental, una herramienta de combate político que han desechado en cuanto les ha resultado inconveniente. Es más: es peor viniendo de ellos, porque traiciona las expectativas de quienes confiaron en que realmente representaban un cambio en este tipo de prácticas discriminatorias.
Desde ya, Borja López “cangrejo de Río”, integrante de la coalición social-comunista que nos gobierna queda inhabilitado, ya no tiene autoridad moral alguna para criticar el racismo de otros cuando ha permitido la reproducción las mismas prácticas que su partido denunciaba.
Fariseo de manual.
Comentarios recientes