«…, Lamine Yamal es un talento extraordinario, sí. Pero convertirlo en el eje del relato de la selección española en el mundial de 2026 es, hoy por hoy, profundamente injusto y, sobre todo, poco realista…»
Luis BONETE. Periodista Copyright-2026
Lamine Yamal es un talento extraordinario, sí. Pero convertirlo en el eje del relato de la selección española en el mundial de 2026 es, hoy por hoy, profundamente injusto y, sobre todo, poco realista.
UN FENÓMENO MEDIÁTICO PREMATURO
El fútbol español vive una fascinación casi obsesiva con la juventud. Cada cierto tiempo aparece un chico de 16 o 17 años y se le coloca, sin matices, en el pedestal de “referente generacional”. Con Lamine Yamal ocurre exactamente eso: un jugador brillante, con una zurda privilegiada, pero que todavía está en fase de aprendizaje, crecimiento y adaptación. El problema no es él. El problema es el relato que se construye alrededor.
Se habla de Yamal como si fuera Messi en 2011, Cristiano en 2016 o Mbappé en 2018. Es decir, como si ya hubiera demostrado todo lo que se espera de un líder mundial. Y no es así. No puede serlo. No debe serlo. Tiene 16 años, una temporada en la élite y un camino larguísimo por recorrer.
UNA SELECCIÓN DE ALTÍSIMO NIVEL QUE QUEDA ECLIPSADA
Mientras tanto, alrededor de Yamal hay once jugadores de élite, futbolistas que sostienen el equipo, que marcan los tiempos, que cargan con la responsabilidad real de competir al máximo nivel. España no es “Lamine y diez más”. España es un bloque con:
- Rodri, probablemente el mediocentro más completo del mundo.
- Laporte, un central con experiencia y jerarquía.
- Pedri, cuando está sano, un mediapunta de clase mundial.
- Pedro Porro un lateral profundo de primer nivel. atacando los espacios a la espalda de Schlager y convirtiéndose en MVP del partido con gol incluido.
- Marc Cucurella dominador del sector izquierdo del campo con una visión y de juego y velocidad de élite.
- Dani Olmo. Su clarividencia de primer nievl permite conectar mediocampo y ataque.
- Cubarsí es un defensa impecable, rotundo y de lo mejor da nivel internacional.
- Unai Simón. En estos momentos uno de los mejores porteros del mundo. Lleva 519 minutos sin encajar goles, superando el récord mundial de Walter Zenga.
Y así podríamos seguir.
Reducir todo este talento a un decorado que acompaña a un adolescente es una enorme falta de respeto deportiva y una distorsión del análisis.
LA PRESIÓN DESMEDIDA: UN RIESGO INNECESARIO
El fútbol está lleno de jóvenes promesas que se quemaron por exceso de expectativas. Lamine Yamal tiene condiciones para llegar muy lejos, pero exigirle que sea Messi, Cristiano o Mbappé con 16 años es una irresponsabilidad. Esos jugadores no solo tenían talento: tenían años de madurez, físico desarrollado, experiencia internacional y una capacidad competitiva que se construye con tiempo, golpes y aprendizaje.
A Yamal se le está pidiendo que sea un referente cuando todavía está aprendiendo a ser profesional.
EL RELATO DEBERÍA SER OTRO
Lo justo, lo sensato y lo futbolísticamente honesto sería decir:
- Lamine Yamal es una promesa extraordinaria.
- Tiene un potencial enorme, pero todavía no es una estrella consolidada.
- Es incapaz, en estos momentos, de gestionar debidamente su ansiedad en el momento de la toma de decisiones, y hace abuso de cierto individualismo.
- La selección española tiene otros líderes reales que sostienen el proyecto.
- El futuro puede ser suyo, pero el presente es de otros.
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