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SOBRE LA NECESIDAD DE UN CARTEL DE FIESTAS MÁS INCLUSIVO Y REPRESENTATIVO

«…, este escrito de sábado por la tarde después de comer, debe de entenderse, o por lo menos así me gustaría, adornado de un carácter constructivo, alejado de la confrontación, a través del cual reflexiono y trato de evidenciar la, a mi juicio, injusticia existente en la desigualdad de la representación visual oficial, es decir, en el cartel oficial que promociona las Fiestas Mayores de Almansa. Es ya muy sabido y reescrito allá y acullá que, en la ciudad natal de Santiago Bernabéu y José Luis Sánchez, ha ya bastante tiempo que, tras sobreponerse a multitud de crisis y peleas de gallo de pétreo espolón y raza autóctona, conviven dos tradiciones festivas de profundo arraigo y significado…»

Luis BONETE. Periodista Copyright-2026

Este escrito de sábado por la tarde después de comer, debe de entenderse, o por lo menos así me gustaría, adornado de un carácter constructivo, alejado de la confrontación, a través del cual reflexiono y trato de evidenciar la, a mi juicio, injusticia existente en la desigualdad de la representación visual oficial, es decir, en el cartel oficial que promociona las Fiestas Mayores de Almansa.

Es ya muy sabido y reescrito allá y acullá que, en la ciudad natal de Santiago Bernabéu y José Luis Sánchez, ha ya bastante tiempo que, tras sobreponerse a multitud de crisis y peleas de gallo de pétreo espolón y raza autóctona, conviven dos tradiciones festivas de profundo arraigo y significado: la fiesta tradicional manchega y la fiesta de Moros y Cristianos. Ambas, forman parte inseparables del patrimonio cultural de nuestro municipio y constituyen remarcadas señas de identidad que nos definen como comunidad. Sin embargo, en un escenario idílico de mar chicha festera, surge año tras año cual ave fénix, un elemento distorsionador paridor de polémicas soterradas: el cartel anunciador de las Fiestas Mayores, una creación artística orientada a difundir los elementos representativos de la ciudad, y que su diseño, sí o sí, debe reflejar el espíritu, la esencia y cohabitación de las Fiestas almanseñas. Pues bien, es de notorio conocimiento que, esta nombradía, elegida por un grupo de personas en forma de Jurado, no se sabe bien por qué, pudiendo elegir entre una abundancia de posibilidades y diseños gráficos, desde hace años viene priorizando en el citado Cartel la representación de la fiesta tradicional manchega, relegando escandalosamente a un segundo plano y prácticamente invisibilizando (como es el caso de este año) la fiesta de Moros y Cristianos. Es esta una situación en la que mi humilde opinión, que por lo general más que escuchada suele ser mancillada, enmarca una reflexión crítica y constructiva.

El cartel de Fiestas de cualquier ciudad (en este caso concreto de Almansa) no es un mero elemento decorativo o publicitario. Es, ante todo, un símbolo de identidad colectiva que representa y comunica qué es lo que celebramos como pueblo. Es la imagen oficial que proyectamos hacia dentro y hacia fuera, inevitablemente la primera impresión que reciben visitantes y forasteros, tirios y troyanos, y el reflejo de cómo nos concebimos a nosotros mismos como comunidad festiva.

Cuando un cartel prioriza sistemáticamente una fiesta sobre otra, no solo está tomando una decisión estética, sino que está realizando una declaración implícita sobre qué tradición merece mayor visibilidad, qué colectivo es más importante, y qué identidad cultural queremos proyectar. Este mensaje, aunque no siempre consciente, es captado y muy bien por cierto por todos los festeros y vecinos.

Para los festeros (varios miles) de la Agrupación de Comparsas de Moros y Cristianos de Almansa ver año tras año cómo su Fiesta queda relegada a un papel secundario en el cartel oficial genera un comprensible sentimiento de frustración y marginación que recorre como la pólvora (desgraciadamente a nivel privado, porque es conocido que en este pueblo el que se mueve no sale en la foto) tertulias, cafés y reuniones de Juntas Directivas…, etc., etc. No se trata de una cuestión de vanidad, no, sino de reconocimiento justo al esfuerzo, la dedicación y la pasión que los festeros de la Agrupación invierten en mantener viva una Fiesta en cuya ausencia a Almansa solo le quedaría la faja, el garrote, las albarcas, la gachamiga y el marisco de porquera, dicho sea todo ello con profundo respeto.

Las comparsas moras y cristianas dedican meses de trabajo, recursos económicos significativos, tiempo personal y familiar, y una energía inmensa en la organización de desfiles, actos como la Embajada Mora (santo y seña de nuestras Fiestas Mayores) ensayos y actividades. Sus miembros son tan vecinos de esta ciudad como cualquier otro, y su compromiso con la fiesta local es igualmente valioso. Cuando el cartel oficial parece no reflejar esta realidad, se produce una desconexión entre el discurso de igualdad que se proclama verbalmente y la práctica visual que se ejecuta.

Esta invisibilizaría, a mi juicio, tiene consecuencias prácticas que van más allá de lo simbólico. Los jóvenes que consideran incorporarse a las comparsas pueden percibir que esta es una fiesta de «segunda categoría» al no verse reflejada lo debido en la imagen oficial del municipio. Las familias que llevan generaciones participando en los desfiles sienten que su contribución al patrimonio festivo de la ciudad sigue siendo minusvalorada, y ello a pesar del sacrificio que supuso hace años para la Agrupación renunciar a la edición de un cartel paralelo monográfico sobre Moros y Cristianos, todo ello para limar asperezas y facilitar el entendimiento entre ambas tendencias festeras. Es incuestionable que los visitantes que acuden específicamente atraídos por la fiesta de Moros y Cristianos pueden tener la impresión de que están ante un evento marginal o complementario, cuando en realidad la fiesta moruna y la de los bautizados es el pilar fundamental de nuestro calendario festivo.

Además, y lo peor, es que, aunque no salga a flote, esta situación genera un agravio comparativo que no acerca como debiera el clima de convivencia entre ambas comunidades festivas. Mientras que, sin ambages, deberíamos estar celebrando juntos la riqueza de contar con dos tradiciones vivas y pujantes, nos encontramos debatiendo sobre quién tiene más derecho a protagonismo, a aparecer en un cartel. Es esta una discusión que la concejalía de Fiestas y los dirigentes de Calles y Agrupación nunca deberían permitir que exista en un municipio que se precia de celebrar Fiestas de Interés Turístico Internacional y valorar todo su patrimonio festivo por igual.

La dualidad festera almanseña no debería ser motivo de competencia, en ningún ámbito, sí causa de orgullo. Sin embargo, y sigo dando perico al torno, el diseño del cartel se convierte involuntariamente en un campo de batalla simbólico donde una tradición «gana» y otra «pierde» visibilidad.

La convivencia armoniosa de ambas fiestas requiere que las instituciones municipales y los órganos responsables de la imagen festiva adopten un criterio de equidad real, no solo declarativa. Es urgente que el cartel oficial de las Fiestas Mayores de Almansa cambie las reglas de juego (son más que obsoletas) y presione en el concurso a diseñadores y autores a estrujarse la mollera para encontrar fórmulas que otorguen protagonismo equivalente a ambas tradiciones, reconociendo de ese modo que no hay una jerarquía entre ellas.

La fiesta de Moros y Cristianos no es una imposición externa ni una moda pasajera en Almansa, y quien esto no vea, que pida cita urgente en Barraquer. Estamos ante una tradición arraigada en el Mediterráneo español, con profundas raíces históricas en la memoria colectiva de la Reconquista y la convivencia medieval entre culturas. Moros y Cristianos es una tradición que mayoritariamente ha sido adoptada y adaptada por nuestra ciudad, que, apuesta firmemente por nuestra capacidad de diálogo cultural, y ni de lejos supone una traición a nuestras raíces.

La tradición del cartel no es equivalente a las tradiciones festivas centenarias. El diseño gráfico puede y debe evolucionar para adaptarse a las realidades sociales. Lo que «siempre se ha hecho«, los “usos y las costumbres” no es necesariamente lo más justo o lo más adecuado para el presente.

Este argumento, además, ignora que las situaciones injustas perpetuadas en el tiempo no se vuelven justas por el mero hecho de su continuidad (ejemplo reciente tenemos en una conocida sociedad religiosa almanseña).  Durante décadas se han mantenido prácticas discriminatorias en múltiples ámbitos sociales bajo el argumento de que «siempre se había hecho así«. La madurez de una sociedad se mide precisamente por su capacidad de reconocer y corregir desequilibrios heredados, no por su obstinación en mantenerlos.

Cada año se elige un nuevo diseño, un nuevo artista, una nueva propuesta visual. Si realmente valoráramos la continuidad inmutable, repetiríamos el mismo cartel año tras año. El hecho de que busquemos renovación visual anual demuestra que no consideramos la tradición del cartel como algo intocable, sino como algo vivo y sujeto a evolución. Entonces, ¿por qué no puede evolucionar también hacia una representación más equitativa?

Habrá quien me lleve la contraria y afirme que el jurado elige el mejor cartel, sin intenciones discriminatorias. Este argumento, aunque bienintencionado, no exime de responsabilidad. La discriminación no siempre es consciente o maliciosa; muchas veces responde a sesgos culturales interiorizados que ni siquiera percibimos. Si año tras año el «mejor cartel» resulta ser uno que prioriza la fiesta tradicional manchega, quizás el problema no esté en la maldad del jurado, sino en los criterios estéticos y culturales desde los que se evalúa.

Un jurado verdaderamente consciente de la diversidad festiva de nuestra ciudad debería valorar explícitamente la capacidad del cartel para representar ambas tradiciones. Si esto no se establece como criterio en las bases del concurso, estamos permitiendo que prejuicios inconscientes determinen sistemáticamente el resultado.

Como casi todo a día de hoy, el tema del Cartel de las Fiestas de Almansa, es una cuestión que trasciende lo meramente festivo para adentrarse en el ámbito de la responsabilidad política. El Ayuntamiento y las instituciones municipales tienen el deber de representar a todos los ciudadanos por igual, sin favoritismos ni exclusiones. Los cargos públicos y los directivos festeros deben ser conscientes de que cada decisión sobre el cartel envía un mensaje político y social. No pueden escudarse en la «neutralidad estética» o en la «libertad artística» del diseñador para eludir su responsabilidad. Si han detectado un patrón de desequilibrio en los últimos años y no han actuado para corregirlo, están siendo cómplices de una discriminación, aunque sea involuntaria y ello financiado con dinero público.

Un cartel equilibrado puede convertirse en un símbolo de unidad, un recordatorio visual de que nuestras diferencias nos enriquecen y de que hay espacio para todos en nuestra identidad colectiva. Por el contrario, un cartel desequilibrado se convierte en un recordatorio doloroso de exclusión, en una barrera simbólica que separa a quienes se sienten representados de quienes se sienten ignorados.

Debemos preguntarnos: ¿queremos que nuestras fiestas sean motivo de orgullo compartido o fuente de agravios y resentimientos? ¿Queremos que el cartel sea un emblema de unidad o un elemento divisorio? La respuesta debería ser obvia, pero requiere voluntad política para materializarse.

Es fundamental que esta crítica no se quede en la mera denuncia, sino que se vea acompañada, según mi punto de vista, de dos propuestas viables: Un diseño integrador con un jurado que comprenda la necesidad de crear carteles que fusionen o equilibren ambas iconografías, dando a cada una un espacio visual proporcional, y unos criterios claros en las bases del concurso: como en Almansa el cartel se elige mediante concurso, las bases caducas y desfasadas, deberían especificar explícitamente la necesidad de representar equilibradamente ambas fiestas.

Llegados a este punto, me gustaría dejar claro que esta crítica no debe de entenderse como puente de plata para facilitar el enfrentamiento entre colectivos ni menospreciar ninguna tradición, sino todo lo contrario: busca que ambas fiestas reciban el reconocimiento que merecen. El cartel de Fiestas debe ser una pasarela de unión, no motivo de división. Debe ser un símbolo de lo que nos une, no de lo que nos separa. Debe reflejar fielmente la realidad festiva de nuestra ciudad, donde dos tradiciones conviven y se complementan.

Es hora de que la concejalía de Fiestas escuche esta legítima reivindicación y adopte medidas concretas para garantizar que el cartel de Fiestas 2027 sea verdaderamente representativo de toda nuestra comunidad festiva. La solución a este problema no requiere grandes inversiones económicas ni cambios estructurales complejos. Requiere, simplemente, voluntad política, sensibilidad cultural y un compromiso genuino con la equidad. Requiere sencillamente una reestructuración, modernización y adaptación a estos tiempos de las obsoletas bases del concurso del Cartel de Fiestas de Almansa.

La Fiesta de Moros y Cristianos no pide privilegios ni trato preferente en el cartel. Solicita lo mismo que cualquier ciudadano tiene derecho a esperar de Ayuntamiento: respeto, reconocimiento y equidad. Seguir ignorando esta situación no solo perpetúa una injusticia, sino que envía un mensaje peligroso: que las instituciones pueden hacer oídos sordos a las reivindicaciones legítimas cuando les resulta incómodo atenderlas. Este no es el modelo de gestión pública que queremos ni el ejemplo que debemos dar a las futuras generaciones.

Ha llegado el momento de actuar. Ha llegado el momento de demostrar que el Ayuntamiento de Almansa, concretamente la concejalía de Fiestas es capaz de corregir errores, de evolucionar, de construir una ciudad más inclusiva y equitativa. Ha llegado el momento de que el cartel de nuestras Fiestas refleje, por fin, y de manera indubitable la totalidad de nuestra identidad festiva. Porque cuando todos nos sintamos representados, todos celebraremos con más orgullo. Y eso, al final, es lo que verdaderamente importa.

 

 

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Así no, majestad

«…, no soy sospechoso. Fui de los que saludó con infinito optimismo la llegada al trono de Felipe VI en junio de 2014. Más que nada, porque sabía de qué pie cojeaba Juan Carlos I y conocía con precisión milimétrica la impecable conducta ética de su sucesor. A uno le llegan antes que al común de los mortales esos rumores que normalmente representan la antesala de la noticia. Del heredero de Franco a título de Rey llevaba años escuchando toda suerte de multimillonarias tropelías corruptas, tropelías que acabamos probando en rigurosa primicia en OKDIARIO, todo lo contrario que su hijo, del que nunca, jamás, ni antes ni ahora, he recibido un chivatazo que ponga en cuestión su integridad legal y moral. Ni de él ni de su mujer. Con Don Juan Carlos quedó empíricamente demostrado el «cuando el río suena, agua lleva» del refranero español. Con el actual representante de la dinastía Borbón, también. En el primer caso había un pantano, en el segundo un secarral cuando no un desierto…»

Eduardo INDA. Copyright-2026

No soy sospechoso. Fui de los que saludó con infinito optimismo la llegada al trono de Felipe VI en junio de 2014. Más que nada, porque sabía de qué pie cojeaba Juan Carlos I y conocía con precisión milimétrica la impecable conducta ética de su sucesor. A uno le llegan antes que al común de los mortales esos rumores que normalmente representan la antesala de la noticia. Del heredero de Franco a título de Rey llevaba años escuchando toda suerte de multimillonarias tropelías corruptas, tropelías que acabamos probando en rigurosa primicia en OKDIARIO, todo lo contrario que su hijo, del que nunca, jamás, ni antes ni ahora, he recibido un chivatazo que ponga en cuestión su integridad legal y moral. Ni de él ni de su mujer. Con Don Juan Carlos quedó empíricamente demostrado el «cuando el río suena, agua lleva» del refranero español. Con el actual representante de la dinastía Borbón, también. En el primer caso había un pantano, en el segundo un secarral cuando no un desierto.

El caso Urdangarin, destapado también en primicia por un servidor y Esteban Urreiztieta, el elefantazo en Botswana y el consiguiente y no menos patético «lo siento mucho» dejaron contra las cuerdas a una monarquía cuya gran razón de ser, por no decir la única, es la ejemplaridad. La etapa Alfonsín al frente de la Casa del Rey constituyó un auténtico paseo triunfal. Heredaron un edificio en ruinas, plagadito de cargas en las escrituras, infestado con una aluminosis severa, lo apuntalaron sin prisa pero sin pausa y consiguieron que a día de hoy sea junto con la Policía, la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas la institución mejor valorada.

Mérito de un Felipe VI provisto de un austero carisma y del hasta hace dos años jefe de la Casa del Rey, Jaime Alfonsín, el mejor servidor público que he conocido en mi vida. Nuestro monarca era por aquel entonces un personaje consciente de las limitaciones de su cargo, reina pero no gobierna, vamos, lo normal en una democracia moderna, pero no se cortaba un pelo a la hora de decir «no» al Gobierno de turno por razones legales, éticas e incluso estéticas. Lo certifica más allá de toda duda razonable la intrahistoria de ese 1-O del que algún día escribiré un libro.

La comparecencia de Felipe VI el 3 de octubre de 2017 multiplicó hasta el infinito el prestigio de la Casa Real en general y de su titular en particular

Aquellas jornadas que vivimos peligrosamente por culpa de un Gobierno que ordenó a la Policía no entrar en las naves de Barcelona donde escondían la mayor parte de las urnas, se suscitó el debate acerca de la conveniencia de que Felipe VI se hiciera un Juan Carlos I. Que hiciera un discurso televisado en prime time para hacer frente a los golpistas. Con la gran diferencia de que su padre paró un putsch que había incitado y no precisamente indirectamente y nuestro protagonista frenó en seco uno en el que obviamente no tenía arte ni parte.

El Gobierno Rajoy prohibió a Don Felipe, con buenas palabras eso sí, salir a dar la cara. Entre otras cosas porque el registrador santiagués dudaba si hacerlo él. El presidente del Gobierno deshojaba la margarita, la volvía a deshojar, Rajoy en estado puro, pero la casa continuaba sin barrer mientras los enemigos de la democracia campaban a sus anchas en medio de un ridículo internacional del que aún no nos hemos recuperado. Hasta que a Felipe VI se le acabó su sacrosanta paciencia y tiró adelante desoyendo los ruegos del jefe de gabinete de Rajoy, Jorge Moragas, para que no lo hiciera. Aquella comparecencia del 3 de octubre fue un éxito que multiplicó hasta el infinito el prestigio de la Casa Real en general y de su titular en particular.

Por eso, precisamente, continúo sin salir de mi asombro ante varios episodios protagonizados del verano a esta parte por el jefe del Estado. Ni entiendo ni comprendo que no felicitase a María Corina Machado tras ser galardonada con el Premio Nobel de la Paz el 10 de octubre. Zarzuela alegó que sólo lo hace cuando los premiados son españoles pero a alguien en Palacio se le escapó la elemental evidencia de que sí lo hizo con Barack Obama y con Juan Manuel Santos. Y que yo sepa ni el primer presidente afroamericano de los Estados Unidos nació en Chamberí ni el amigo de las FARC en Pamplona como yo. El mimetismo Zarzuela-Moncloa llamó poderosamente la atención. El gánster que preside España aseguró que «nunca» felicita premios Nobel pero, inmediatamente, las redes se inundaron de tuits de un sujeto al que se coge mucho antes que a un mentiroso o un cojo. Lo había hecho no menos de cinco veces.

El discurso del Rey la pasada Nochebuena nada tuvo que ver con la plausible contundencia que exhibió hace ocho años en plena era Rajoy

Don Felipe debería haber sido más sensible al reconocimiento a una demócrata que lucha por la libertad, la democracia y los derechos humanos en un país con 1.000 presos políticos, decenas de miles de ejecuciones extrajudiciales, un sinfín de desaparecidos que empequeñecen a Pinochet o Videla, torturas por doquier y 9 millones de exiliados. A una heroína que ganó las Elecciones Presidenciales por Edmundo González Urrutia interpuesto y a la que robaron el resultado con la complicidad de un Gobierno de España que puso nuestra Embajada al servicio de la ignominia. Felipe VI no debe olvidar que no es Pedro Sánchez y, por tanto, no puede ni debe situarse a su misérrima altura moral.

El discurso de Nochebuena nos atragantó el cordero a todos los españoles. Esencialmente porque en el speech más esperado del año no existía la palabra «corrupción» pese a que de lo único que se habla en nuestro país en los dos últimos años es de una mangancia, la del PSOE, que más que a la del tardofelipismo nos recuerda a la de la Tangentópoli de la Italia de primeros de los 90. Lo examiné por arriba y por abajo, del derecho y del revés, de la página 1 a la 6, y el término más tecleado en los móviles patrios ni estaba ni se le esperaba. A todo lo más que llegó fue a reclamar «especial ejemplaridad en el desempeño del conjunto de los poderes públicos». Una mención que lo mismo sirve para el PSOE, que para el PP, el Partido Humanista o Pacma. Nada que ver con la plausible contundencia que exhibió hace ocho años en plena era Rajoy cuando exigió implícitamente al entonces primer ministro «cortar de raíz y sin contemplaciones la corrupción». Un agravio comparativo de primera división teniendo en cuenta que la mayor parte del trinque de esa etapa era heredado y que el que se produjo es un juego de niños al lado del perpetrado por el sanchismo.

Igualmente incomprensible resulta que el 24 de diciembre hiciera suyo el palabro «crispación», maquiavélicamente empleado por el PSOE para intentar frenar las noticias sobre su elefantiásica corrupción. El mantra de la «crispación» era el pan nuestro de cada día con Felipe y lo vuelve a ser con Sánchez. Entonces se acusaba de crispar la convivencia a los periodistas decentes y ahora se repite la historia.

La preocupante clonificación Sánchez-Felipe de Borbón alcanzó su cénit la semana pasada cuando el primero de los españoles se refirió a los presos políticos de la narcodictadura venezolana como «ciudadanos retenidos». «A todos debe alegrarnos la liberación de cinco compatriotas y otros ciudadanos que se hallaban retenidos», afirmó textualmente como si se tratase de conductores a los que la Guardia Civil ha dado el alto en una autovía y no deja continuar su camino porque no llevan encima el carné de conducir o el permiso de circulación. «Retenido» es mucho menos que «detenido» y está a años luz de la condición de «preso». De primero de perogrullo.

No creo que Felipe VI esté «secuestrado» por Sánchez, pero sí creo que tiene miedo a una izquierda podemizada y ‘etarrizada’ hasta la náusea

Lo que encendió definitivamente todas las alarmas fue el tan indudable como acongojante hecho de que ese mismo «retenido» era el concepto que había empleado el miserable del marido de la pentaimputada Begoña Gómez para referirse a los reclusos de conciencia que mantiene en su poder su amiga Delcy Rodríguez en El Helicoide, en Ramo Verde y en ese infierno en la tierra que es La Tumba.

Sus aplausos y su «enhorabuena» la semana pasada a ese acuerdo de la UE con Mercosur que constituye una auténtica puñalada trapera a nuestros agricultores tampoco invita a la esperanzaNo creo que el Rey de España esté «secuestrado» por Pedro Sánchez como argumenta Vox, ni mucho menos, pero sí albergo la terrible convicción de que tiene miedo a una izquierda podemizada y etarrizada hasta la náusea. El pavor a que se revivan esos episodios de abril de 1931 cuando quienes perdieron esas elecciones municipales convertidas en un plebiscito monarquía-república dieron un golpe de Estado en toda regla que acabó con Alfonso XIII tomando un barco en Cartagena rumbo al exilio. A nadie medianamente informado se le escapa el incontrovertible hecho de que como Sánchez repita en Moncloa el referéndum está servido.

Felipe de Borbón y Grecia no puede ni debe perder el favor de los suyos, de sus incondicionales, incluso de quienes creen en este modelo de Estado pese a no ser intelectualmente monárquicos, so pena de incurrir en un auténtico suicidio. Si los suyos le dejan de lado quedará al albur de esa panda de totalitarios que quieren destruir no sólo nuestra monarquía sino la España constitucional enterita, en resumidas cuentas, a los pies de los caballos ante quienes anhelan pasar página al mayor periodo de paz de nuestra historia para transportarnos a Venezuela sin salir de Europa Occidental. Y aunque sólo sea por no repetir el resultado de nuestros dos experimentos republicanos, sobra recordar cómo terminaron, espero que aguante la embestida zurda y vuelva por sus fueros. Los del que todos esperamos que acabe pasando a la historia como el mejor Rey de todos los tiempos. Corona, sí; Wokorona, no.

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EL “BLACKFACE” PROGRESISTA E HIPÓCRITA DE BORJA LÓPEZ

«…, parece mentira, pero este chico no aprende. Nuestro querido edil de ¿Cultura?, Borja López, más conocido en la localidad por “cangrejo de río”, lo ha vuelto a hacer. Es el mayor especialista en meter patas de todo el equipo de gobierno social-comunista del que forma parte. Su hipocresía flagrante al usar unos estándares morales como arma política cuando conviene, pero abandonarlos cuando afectan a uno mismo le sitúan en la orilla de los fuleros políticos más descarados…»

Luis BONETE Periodista Copyright-2026

Parece mentira, pero este chico no aprende. Nuestro querido edil de ¿Cultura?, Borja López, más conocido en la localidad por “cangrejo de río”, lo ha vuelto a hacer. Es el mayor especialista en meter patas de todo el equipo de gobierno social-comunista del que forma parte. Su hipocresía flagrante al usar unos estándares morales como arma política cuando conviene, pero abandonarlos cuando afectan a uno mismo le sitúan en la orilla de los fuleros políticos más descarados.

Un edil como Borja “cangrejo de río” que saca pecho y presume de ser más progresista que quien inventó la palabra, se tira a la piscina sin agua y se apunta al más genuino de los blackface con SSM el Rey Baltasar, al que le pinta la cara con Kanfor y le pone guantes oscuros de lana de cabra mareada; y se queda tan tranquilo porque cree que nadie le va a decir nada, y mucho menos le va a sacar los colores por semejante demostración de racismo o insensibilidad racial. Es importante conocer que el blackface es ofensivo independientemente de quién lo haga o su ideología política. No hay contexto político que lo justifique.

En la llegada de SSMM los Reyes Magos a Almansa, nuestro Borja “mari”, perpetuó sin recato prácticas que deshumanizan y ridiculizan a las personas negras, especialmente desde su posición de poder, consiguiendo una pérdida total de autoridad moral que destruye cualquier credibilidad que pudiera tener en temas de justicia racial o igualdad. Anda nuestro Borja más perdido que un ciego en un tiroteo porque si no es ese el motivo, hacerlo de forma tan estúpida y a ojos de todo el mundo es para ir a mear y no echar ni gota.

Durante los años que gobernaron en Almansa los grupos políticos conservadores también se practicó sin miramiento el blackface, y los partidos de izquierda, incluidos PSOE y formaciones como Podemos o IU, criticaron duramente esta práctica de pintar a personas blancas de negro, en el caso que nos ocupa, para representar al rey Baltasar en las cabalgatas de Reyes. Argumentaban, con razón, que esta práctica tenía connotaciones racistas, resultaba ofensiva para las personas negras, y perpetuaba estereotipos. Defendían que Baltasar debería ser interpretado por una persona negra real, como cuestión de dignidad y representación.

Sin embargo, cuando estos mismos partidos llegan al gobierno municipal y se enfrentan a la realidad práctica de organizar la cabalgata, no les duelen prendas de recurrir exactamente a la misma práctica que antes criticaban. Las posibles razones que puedan esgrimir (dificultad para encontrar actores negros disponibles, cuestiones logísticas o presupuestarias) no justifican esta incoherencia.

La contradicción a la que se apunta nuestro Cangrejo de Río recurriendo al blackface es inaceptable por varias razones:

Primero, socava la credibilidad de las propias críticas anteriores del PSOE. Si el blackface era inadmisible cuando gobernaba el PP, ¿por qué ahora sí lo es? Esto hace que aquellas críticas parezcan más oportunismo político que principios genuinos.

Segundo, resulta particularmente decepcionante para las comunidades que creyeron en el discurso antirracista de PSOE e IU y esperaban un cambio real en este aspecto. Estamos, sin duda alguna, ante un ejemplo claro de cómo a veces la coherencia ideológica se pierde cuando se pasa de la oposición al gobierno.

Insisto. La figura de SM el rey Baltasar fue el día cinco un ejemplo flagrante de hipocresía política que rozó lo grotesco. La coalición social-comunista que gobierna Almansa, y más concretamente, el área de Cultura colonizada por un nefasto político como es Borja López “Cangrejo de Río”, ha traicionado completamente sus propios principios declarados, y lo ha hecho precisamente en el tema que en su día su PSOE utilizó como arma política contra sus adversarios conservadores.

Que nadie se llame a engaño. El blackface es una práctica racista, punto. No hay medias tintas aquí. Consiste en caricaturizar y cosificar a las personas negras, tiene raíces históricas profundamente ofensivas en espectáculos que ridiculizaban y deshumanizaban a los afroamericanos, y perpetúa la idea de que los cuerpos negros pueden ser «interpretados» o «imitados» por personas blancas como si fueran disfraces.

Cuando PSOE e IU criticaban al PP o los Independientes por hacer exactamente lo mismo, se presentaban como defensores de la dignidad racial y abanderados del antirracismo. Protestaron, hicieron comunicados indignados, acusaciones de insensibilidad y racismo. Y tenían razón en hacerlo.

Pero ahora que tienen el poder, ¿qué hacen? Exactamente lo mismo. Pintan a una persona blanca (que se presta de buena fe) de negro, y la completan con guantes de chichinabo. Las excusas logísticas son inaceptables: si hay voluntad política real, se encuentra a una persona negra para el papel. No hay excusa posible.

Lo que esto demuestra es que el compromiso antirracista progresista almanseño era y es puramente instrumental, una herramienta de combate político que han desechado en cuanto les ha resultado inconveniente. Es más: es peor viniendo de ellos, porque traiciona las expectativas de quienes confiaron en que realmente representaban un cambio en este tipo de prácticas discriminatorias.

Desde ya, Borja López “cangrejo de Río”, integrante de la coalición social-comunista que nos gobierna queda inhabilitado, ya no tiene autoridad moral alguna para criticar el racismo de otros cuando ha permitido la reproducción las mismas prácticas que su partido denunciaba.

Fariseo de manual.

 

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LA PLAGA DE LA PROCESIONARIA DEL PINO INVADE EL ENTORNO DEL PANTANO

“…, ya alzamos la voz sobre este problema en el pasado mes de noviembre de 2024, y de nuevo no hay más que fijarse un poco y por supuesto llevar cuidado para evitar que cientos de bolsas de larvas de la oruga de la especie Thaumetopoea pityocampa, la conocida como procesionaria del pino (serán ya miles en el conjunto de la extensión de la serranía local) y que han infectado el entorno  Pantano de Almansa, justo por donde se ubica la senda circular que es transitada por miles de almanseños y visitantes, no te rocen o causen daños irreparables a tus mascotas.  El pinar almanseño, desde el pasado mes de octubre y hasta el momento actual, muestra en todo su “esplendor” el descuido y la desidia a que es sometido por parte de la Consejería de Agricultura y la concejalía de Medio Ambiente de la que es titular el socialista Francisco Javier Gimeno García.

En España está considerado como el insecto defoliador (que provoca la caída artificial de las hojas de los árboles) más importante de los pinares. Si el departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Almansa no hace nada, o no adopta medidas, es más que previsible que la plaga avance sin control y nos encontremos con un problema de envergadura. La Guardia Civil avisó ya en su momento con un mensaje a nivel nacional: «Ya está apareciendo la procesionaria del pino. En los seres humanos pueden provocar irritación en oídos, nariz y garganta. Y si un perro lame una oruga o sufre una picadura tendrá graves heridas o incluso puede morir. Las consecuencias en los pinos pueden ser peores: la total desfoliación, e incluso la muerte del árbol…». Y para muestra de ello, ver una de las fotografías que ilustran este reportaje en la que un pino joven aparece “devorado” por las orugas…”

Luis BONETE. Copyright-2026

“…, ya alzamos la voz sobre este problema en el pasado mes de noviembre de 2024, y de nuevo no hay más que fijarse un poco y por supuesto llevar cuidado para evitar que cientos de bolsas de larvas de la oruga de la especie Thaumetopoea pityocampa, la conocida como procesionaria del pino (serán ya miles en el conjunto de la extensión de la serranía local) y que han infectado el entorno  Pantano de Almansa, justo por donde se ubica la senda circular que es transitada por miles de almanseños y visitantes, no te rocen o causen daños irreparables a tus mascotas.  El pinar almanseño, desde el pasado mes de octubre y hasta el momento actual, muestra en todo su “esplendor” el descuido y la desidia a que es sometido por parte de la Consejería de Agricultura y la concejalía de Medio Ambiente de la que es titular el socialista Francisco Javier Gimeno García.

En España está considerado como el insecto defoliador (que provoca la caída artificial de las hojas de los árboles) más importante de los pinares. Si el departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Almansa no hace nada, o no adopta medidas, es más que previsible que la plaga avance sin control y nos encontremos con un problema de envergadura. La Guardia Civil avisó ya en su momento con un mensaje a nivel nacional: «Ya está apareciendo la procesionaria del pino. En los seres humanos pueden provocar irritación en oídos, nariz y garganta. Y si un perro lame una oruga o sufre una picadura tendrá graves heridas o incluso puede morir. Las consecuencias en los pinos pueden ser peores: la total desfoliación, e incluso la muerte del árbol…». Y para muestra de ello, ver una de las fotografías que ilustran este reportaje en la que un pino joven aparece “devorado” por las orugas…”

Luis BONETE. Copyright-2024

Ya alzamos la voz sobre este problema en el pasado mes de noviembre de 2024, y de nuevo no hay más que fijarse un poco y por supuesto llevar cuidado para evitar que cientos de bolsas de larvas de la oruga de la especie Thaumetopoea pityocampa, la conocida como procesionaria del pino (serán ya miles en el conjunto de la extensión de la serranía local) y que han infectado el entorno  Pantano de Almansa, justo por donde se ubica la senda circular que es transitada por miles de almanseños y visitantes, no te rocen o causen daños irreparables a tus mascotas.  El pinar almanseño, desde el pasado mes de octubre y hasta el momento actual, muestra en todo su “esplendor” el descuido y la desidia a que es sometido por parte de la Consejería de Agricultura y la concejalía de Medio Ambiente de la que es titular el socialista Francisco Javier Gimeno García.

En España está considerado como el insecto defoliador (que provoca la caída artificial de las hojas de los árboles) más importante de los pinares. Si el departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Almansa no hace nada, o no adopta medidas, es más que previsible que la plaga avance sin control y nos encontremos con un problema de envergadura. La Guardia Civil avisó ya en su momento con un mensaje a nivel nacional: «Ya está apareciendo la procesionaria del pino. En los seres humanos pueden provocar irritación en oídos, nariz y garganta. Y si un perro lame una oruga o sufre una picadura tendrá graves heridas o incluso puede morir. Las consecuencias en los pinos pueden ser peores: la total desfoliación, e incluso la muerte del árbol…». Y para muestra de ello, ver una de las fotografías que ilustran este reportaje en la que un pino joven aparece “devorado” por las orugas…”

Según datos del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), la plataforma Alerta Forestal recoge cientos de fotografías de bosques afectados por la procesionaria en nuestro país. Esto permite que los ecólogos del equipo puedan sacar las primeras conclusiones sobre la gran afectación de la procesionaria en nuestros los bosques durante los últimos años.

El coordinador científico de Alerta Forestal en el CREAF, Jordi Vayreda, compartía su preocupación por el hecho de que “la procesionaria no suele afectar a los mismos pinares un año tras otro. En estas condiciones los árboles fuertemente afectados no tienen tiempo de recuperarse, se van debilitando y pueden acabar muriendo”.

La procesionaria del pino es un lepidóptero perteneciente a la familia Thaumetopoeidae, un insecto que abunda en bosques de pinos de Europa, Asia y el norte de África, aunque también ha sido introducida en algunas zonas de América del Sur. En España está considerada como el insecto defoliador (que provoca la caída artificial de las hojas de los árboles) más importante de los pinares, y aunque puede alimentarse de todas las especies de los géneros Pinus, Cedrus y Abies, prefieren los pinos como el pino laricio (Pinu nigra).

Plaga forestal o riesgo para la salud pública

Las orugas (larvas) están cubiertas de pelos urticantes que se desprenden y flotan en el aire, por lo que pueden provocar irritación en oídos, nariz y garganta en los seres humanos, así como intensas reacciones alérgicas. La sustancia que le confiere esta capacidad urticante es una toxina termolábil denominada Thaumatopina.

Aun cuando las poblaciones de Thaumetopoea pityocampa alcanzan niveles muy elevados y son capaces de defoliar los árboles de forma intensa, sus riesgos como plaga forestal suelen reducirse a aminorar el crecimiento de los pinos. En aquellos lugares con un fuerte estrés hídrico, estas defoliaciones pueden ser muy poco relevantes, teniendo en cuenta el nivel de crecimiento impuesto por el clima. En los años en los que las poblaciones son elevadas, las defoliaciones pueden afectar a la totalidad de la masa foliar, aunque el árbol no llega a morir. Sin embargo, sí constituyen un peligro si la procesionaria afecta año tras año a los mismos árboles.

Además de su impacto en los bosques, la procesionaria suele ser tenida en cuenta como un problema de salud pública porque representa un peligro para niños y animales que se encuentren en zonas donde habitan las orugas.

Para los niños, el riesgo de entrar en contacto con las esporas de la oruga puede traducirse en sufrir una urticaria, pero en los perros puede llegar a ser algo mortal en caso de inflamar las vías respiratorias.

¿Cómo se controla la procesionaria?

Para controlar de forma artificial las poblaciones de esta especie se utilizan medios físicos, químicos y biológicos, como las trampas de feromonas para capturar a los machos adultos, que reducen las posibilidades de reproducción y por tanto las poblaciones. Los medios físicos pasan por la eliminación de los bolsones: cuando las orugas están dentro, estos se cortan, apilan e incineran.

A día de hoy, el método que siguen muchos Ayuntamientos (esperemos que el de Almansa tome nota) consiste en una inyección que se aplica directamente en el tronco del pino y que permite la administración de dicha solución por vía intravascular, consiguiendo así que la plaga que está intentando alimentarse del pino se vea afectada por ese producto.

La lucha química consiste en la fumigación con insecticidas que durante los primeros estadios de desarrollo de las larvas. Hasta el año 2012, se utilizaban también medios aéreos hasta que fueron prohibidos por la Unión Europea en el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios.

Sin embargo, el mejor método de control para la procesionaria del pino sería el propio equilibrio de la naturaleza, si esta no se viera alterada, ya que cuenta con numerosos depredadores como pájaros, hormigas rojas, avispas o murciélagos. También destaca la eficacia de unos hongos del suelo, que rompen el ciclo biológico de esta especie: se trata de los hongos Cordyceps, cuyas esporas quedan atrapadas entre los pelos de las orugas en su descenso a tierra en primavera.

El soterramiento de estas y la humedad de la tierra favorecen la germinación de los hongos sobre la crisálida, matando a la mariposa que se desarrolla en su interior. Según indica el CREAF, es también recomendable como parte del plan de reforestación, no repoblar con especies de pinos sensibles a esta plaga, como son el pino laricio o los pinos exóticos.

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NAVIDAD Vs ADOCTRINAMIENTO

«…, el despacho de Pelayo Antón, jefe de Estudios del IES Vasco de Gama, olía al suave perfume a lavanda que desprendía una varita de incienso que se consumía lentamente al fondo de la estancia. Irune Rojas, madre de Samara, alumna de tercero de ESO del citado instituto usó los nudillos para con cierta energía, hacerse notar al otro lado de la puerta del despacho de Pelayo. Invitada a entrar, y una vez tomado acomodo, Irune Rojas comenzó a explicar al jefe de Estudios el motivo de su petición de cita urgente…»

Luis BONETE. Periodista Copyright-2025

El despacho de Pelayo Antón, jefe de Estudios del IES Vasco de Gama, olía al suave perfume a lavanda que desprendía una varita de incienso que se consumía lentamente al fondo de la estancia. Irune Rojas, madre de Samara, alumna de tercero de ESO del citado instituto usó los nudillos para con cierta energía, hacerse notar al otro lado de la puerta del despacho de Pelayo.

Invitada a entrar, y una vez tomado acomodo, Irune Rojas comenzó a explicar al jefe de Estudios el motivo de su petición de cita urgente a dos días antes del comienzo de las vacaciones navideñas. “Vengo a mostrarle mi disconformidad -dijo- por el hecho de que el profesor de mi hija Irune haya proyectado, ayer, en horario lectivo la película “La Natividad”, un hecho que considero a todas luces adoctrinamiento religioso, algo inadmisible en un estado laico como es España”.

Pelayo Antón, tras reflexionar unos segundos respondió: “Sra. Rojas, la proyección de esa película forma parte de nuestras actividades complementarias de final de trimestre, en un contexto meramente cultural y festivo. Por supuesto no tiene carácter evaluable ni forma parte del currículo obligatorio. El objetivo es crear un ambiente festivo apropiado a estas fechas, que forman parte del calendario escolar oficial

Con la habilidad que otorgan los años de docencia, el jefe de Estudios añadió que, “le aseguro Sra. Rojas, que el profesor de su hija no tiene ni por asomo intención de imponer ninguna creencia religiosa. Recuerde -añadió- que la Navidad forma parte de nuestro patrimonio cultural compartido, similar a cuando estudiamos otras tradiciones culturales a lo largo del curso. El profesorado de este IES no presenta estos contenidos como verdades que deban aceptarse, sino como parte de nuestra realidad social

Irune Rojas escuchaba entre atónita y sorprendida al jefe de Estudios, y como éste viera que, o bien no sabía que contestarle, o estaba a punto de montar en cólera, decidió poner punto y final a la reunión y sentenció: “No obstante lo anteriormente dicho desde este Centro respetamos absolutamente sus valores familiares. Sra. Rojas, si lo prefiere, y de cara al futuro, durante estas actividades su hija puede optar por realizar una tarea alternativa en la biblioteca o en otro espacio del centro, sin que esto suponga ningún problema, ni para ella ni para el claustro de profesores. ¿Hay alguna solución específica que le parecería adecuada? -preguntó Antón a Rojas-. Estamos abiertos a encontrar un equilibrio entre las actividades del centro y las sensibilidades de todas las familias. ¿Quiere aportar alguna propuesta específica que le parecería adecuada?”.

Este imaginario suceso, es solamente la punta del iceberg de los innumerables problemas que deben de afrontar el profesorado en los centros educativos españoles y sobre el que hoy me quiero manifestar.

Me pregunto: ¿Los padres pueden considerar que un profesor adoctrina a sus alumnos por proyectar en clase y en época navideña y como actividad no lectiva una película navideña?

Tras reflexionar sobre el asunto opino que no. El relato ficticio que abre este trabajo en el que se narra que un profesor proyecta la película «La Natividad» en época navideña claramente como actividad no lectiva, no puede ni debe considerarse adoctrinamiento por varios motivos:

  • Contexto cultural y festivo: Los días de Navidad forman parte del patrimonio cultural español y europeo. Mostrar contenido relacionado con esta festividad durante las fechas correspondientes, es coherente con el calendario festivo que los propios Centros educativos siguen (vacaciones navideñas, decoraciones, visitas a belenes, cánticos de villancicos etc.).
  • Actividad no lectiva: Al ser una actividad complementaria y no formar parte del currículo obligatorio, tiene un carácter completamente distendido festivo y voluntario. No se está evaluando a los alumnos, ni mucho menos exigiéndoles la adhesión a ninguna creencia.

Para que pudiéramos referirnos al adoctrinamiento que Irune Rojas denuncia sufre su hija Samara, deberían de darse estas circunstancias:

  • Presentar la película La Natividad y su contenido o mensaje como una única visión o verdad absoluta e incuestionable.
  • Usar la proyección del film para presionar o evaluar según la adhesión a determinadas creencias.
  • Impedir con su visionado el pensamiento crítico o alternativo.
  • Imponer la asistencia y/o participación como obligatoria en actos de culto.

En cambio, es bien sabido que el film La Natividad (año 2006) es una película navideña con:

  • Contenido cultural ampliamente aceptado.
  • Su guion se alimenta de tradiciones compartidas por millones de familias.
  • Carece por completo de imposición de creencias religiosas específicas.

Si como Irune Rojas deja patente tiene objeciones legítimas por sus creencias o valores, lo razonable sería que plantease al IES Vasco de Gama una alternativa u otra actividad para su hija Samara, siempre manteniendo el respeto mutuo.

El diálogo entre padres y los centros educativos es fundamental. Esta reflexión literaria tiene como objetivo dejar patente la necesidad imperiosa actual de encontrar soluciones que, amparadas por la tolerancia y el sentido común, permitan el mantenimiento del respeto mutuo, así como la convivencia de diferentes sensibilidades religiosas y sociales en el espacio educativo común de nuestro país.

 

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