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OCHO DE MARZO EN ALMANSA: DISPUTAS DE CAMPANARIO

«…, hay fechas muy señaladas que pertenecen a la historia. Que fueron conquistadas con sacrificio, con sangre, con años de humillación y resistencia. El ocho de marzo es una de ellas. Y en Almansa, como en tantos otros rincones de este país, esa fecha ha sido robada. No por enemigos del feminismo declarados, sino por algo más peligroso: por quienes dicen defenderlo mientras lo vacían de contenido para llenarlo de banderas propias…»

Luis BONETE Periodista Copyright-2026

Hay fechas muy señaladas que pertenecen a la historia. Que fueron conquistadas con sacrificio, con sangre, con años de humillación y resistencia. El ocho de marzo es una de ellas. Y en Almansa, como en tantos otros rincones de este país, esa fecha ha sido robada. No por enemigos del feminismo declarados, sino por algo más peligroso: por quienes dicen defenderlo mientras lo vacían de contenido para llenarlo de banderas propias.

El Día Internacional de la Mujer debería ser, por definición, un espacio de reivindicación universal. Una jornada en la que la lucha por la igualdad trascendiera siglas, ideologías y trincheras partidistas. Sin embargo, lo que ocurre en Almansa cada ocho de marzo contradice de raíz ese espíritu: dos actos paralelos, dos padrones de mujeres homenajeadas, dos verdades sobre qué significa ser mujer digna de reconocimiento público. Insisto, dos inventarios femeninos: uno de izquierdas. Otro de derechas.

Lo que sucede en Almansa en jornada tan relevante merece ser llamado por su nombre. No son homenajes, son fraudes, y ello a pesar de que se monte toda una parafernalia para vestir a la mona de seda, porque es bien sabido que por mucho envoltorio de satén o tisú, seguirá siendo una mona.

Dos directorios, una sola vergüenza

El conjunto de grupos políticos de la izquierda local, a los que se suman alborozados los sindicatos con sus propias propuestas, presentan sus candidatas.  De forma recíproca y por aquello de que yo también apoyo la causa, la derecha almanseña preludia las suyas. Poco o nada importa si unos u otros presentan más equipo que el otro, lo importante para los 21 que habitan en Casa Grande es no perder rueda, hacer lo posible por estar en el lado correcto del discurso político de esa jornada. Tratar con todas sus fuerzas de no se les vea el culo, de no moverse, porque el que lo hace, no sale en el retrato. Y mientras tanto, la ciudadanía de Almansa contempla el espectáculo con una mezcla de apatía y resignación que debería, en cambio, convertirse en indignación.

Porque lo que desde hace ya bastantes años viene sucediendo delante de nuestras narices, a mi juicio, es obsceno en su simpleza: los partidos políticos locales y la representación sindical han convertido a las mujeres en cromos de colección ideológica. Las seleccionan, las ordenan, las exhiben en un teatro y … hasta el año que viene si Dios quiere. No importa quiénes son realmente. Interesa que sean las nuestras. Que lleven nuestra etiqueta. Que su reconocimiento nos haga quedar bien ante el electorado.

Lo afirmo meridianamente claro. Las mujeres de Almansa no son y jamás deberían de ser manejadas como activo electoral. Y quien las trata como tal, y estamos hasta el moño de ver que eso sucede, las está insultando, aunque lo haga con flores, aplausos y en un marco incomparable.

La izquierda

Seamos claros con la izquierda local y los sindicatos, porque llevan demasiado tiempo cómodos en el papel de dueños absolutos del ocho de marzo. Es evidente que han construido un relato en el que solo caben ciertas mujeres, con cierto perfil, con ciertas ideas. Las demás, para el zurderío, sencillamente, no existen. O peor aún, son consideradas cómplices del patriarcado por el mero hecho de no compartir su marco ideológico.

Eso no es feminismo. Es sectarismo con perspectiva de género.

Honrar únicamente a mujeres afines en el Día Internacional de la Mujer no es un acto de justicia. Es un acto de propaganda. Y degradar una jornada de reivindicación universal a un acto teatral con mitin callejero encubierto, no solo es intelectualmente deshonesto, es una traición a todas las mujeres que durante generaciones lucharon precisamente contra quienes decidían qué voces merecían ser escuchadas y cuáles debían callar.

La derecha

Pero si la actitud de la izquierda es sectaria, la parcela de la derecha en Almansa roza directamente el cinismo institucionalizado. Presentarse el ocho de marzo con un elenco propio de mujeres con perfil conservador y homenajearlas, da la impresión que les basta para saldar cualquier hipotética deuda con la igualdad, es una maniobra tan transparente que sorprende que alguien pueda ejecutarla con la cara seria.

No se puede cuestionar sistemáticamente políticas de igualdad, votar en contra de medidas concretas de protección a las mujeres o mirar hacia otro lado ante la brecha salarial, y luego aparecer el ocho de marzo con un cartel bien diseñado como si todo quedara compensado. Eso no es reconocer a las mujeres. Es utilizarlas como escudo.

El homenaje de la derecha a las mujeres huele, ante todo, a coartada. A necesidad de no quedarse fuera del marco de un cuadro que políticamente ya no pueden permitirse ignorar. No es convicción. Es cálculo a calzón quitado.

El daño real que esto causa

Más allá de la indignación legítima, hay un daño concreto y medible que esta dinámica provoca en Almansa y en cualquier ciudad donde se repita.

1) Divide a las mujeres. Les dice, implícitamente, que su valor como ciudadanas depende de su currículum, de su credo o carné político. Que si no encajan en el molde ideológico correcto, su trayectoria, su esfuerzo y su vida no merecen reconocimiento público. Eso es una humillación, aunque venga envuelta en buenas intenciones.

2) Agota y desmoviliza. Una vez que la ciudadanía percibe que el ocho de marzo se ha convertido en otro escenario de confrontación partidista, deja de participar. Deja de importarle. Y ese desenganche es exactamente lo que los movimientos de igualdad real no pueden permitirse.

3) Lo anterior queda en mantillas si al reflexionar concluimos que esos comportamientos normalizan que las causas colectivas sean apropiadas por intereses particulares. Si el ocho de marzo puede ser secuestrado, cualquier reivindicación puede serlo. Se instala la idea de que no hay espacio común, que todo es trinchera, que la solidaridad entre mujeres es imposible si no va acompañada de homogeneidad ideológica. Ese mensaje, lector, es demoledor.

Mirarse en el espejo

Almansa no es una excepción. Es un síntoma. Pero precisamente por eso, tiene la oportunidad de ser también un ejemplo de lo contrario.

Los ciudadanos de Almansa deberían exigir, con toda la contundencia que merezca la situación, que el ocho de marzo deje de ser terreno de nadie y pase a ser terreno de todos. Que los partidos políticos, si de verdad respetan esta fecha, sean capaces de hacer algo tan básico como sencillo y tan sincero como aparentemente imposible: sentarse juntos y acordar un homenaje común.

No a mujeres apadrinadas por izquierdas y derechas. Sí rotundo y contundente a mujeres de Almansa. A las que cosieron, a las que enseñaron, a las que cuidaron a los enfermos sin que nadie las mirara, a las que denunciaron cuando hacerlo les costaba el doble que a cualquier hombre, a las que construyeron esta ciudad en silencio mientras otros ponían su nombre en las placas.

Si la clase política no es capaz siquiera de encontrar un vértice común el ocho de marzo, lo mejor que podrían hacer es quedarse quietos, en sus casas y/o sedes. Porque su presencia pública en esas condiciones, no suma. Resta.

Mientras los 21 de Casa Grande y sindicatos se miran de reojo y compiten por ver quién tiene el mejor elenco feminista, las mujeres de Almansa, rendidas a la evidencia, siguen año tras año esperando algo más que un cartel con su nombre.

El feminismo no necesita padrinos políticos. Necesita que quienes tienen poder dejen de pisarlo con sus disputas de campanario.

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EL PSOE DINAMITA LOS CURSOS INFANTILES DE EDUCACIÓN VIAL Y DEJA SIN CONTENIDO EL PARQUE INFANTIL DE TRÁFICO

«…, la supresión del Programa de Educación Vial en el Parque Infantil de Tráfico por parte de los concejales socialistas de Educación y Seguridad del Ayuntamiento de Almansa, Alejandro Vicedo y Francisco Javier Gimeno, respectivamente, con el visto bueno de la alcaldesa, Pilar Callado, constituye una decisión arbitraria, sectaria e irresponsable, tomada por motivos exclusivamente políticos y absolutamente ajena al interés general. Se trata de un ataque frontal a un programa educativo modélico que ha funcionado de manera ininterrumpida durante 30 años, y cuya eliminación deja sin formación en seguridad vial a más de 1.200 niños de nuestra ciudad….»

Luis BONETE. Periodista Copyright-2026

La supresión del Programa de Educación Vial en el Parque Infantil de Tráfico por parte de los concejales socialistas de Educación y Seguridad del Ayuntamiento de Almansa, Alejandro Vicedo y Francisco Javier Gimeno, respectivamente, con el visto bueno de la alcaldesa, Pilar Callado, constituye una decisión arbitraria, sectaria e irresponsable, tomada por motivos exclusivamente políticos y absolutamente ajena al interés general. Se trata de un ataque frontal a un programa educativo modélico que ha funcionado de manera ininterrumpida durante 30 años, y cuya eliminación deja sin formación en seguridad vial a más de 1.200 niños de nuestra ciudad

Lejos de asumir su responsabilidad, estos concejales han optado por una estrategia tan cobarde como injusta: señalar y culpar a la Policía Local para ocultar una decisión política premeditada. Una maniobra indigna que pretende desacreditar a un cuerpo de funcionarios que durante décadas ha demostrado profesionalidad, vocación educativa y compromiso con la seguridad de los menores, y que ha sido pieza clave en el éxito del programa.

La eliminación de esta iniciativa supone dejar sin contenido el Parque Infantil de Tráfico y de paso dinamitar deliberadamente un proyecto educativo consolidado, reconocido y valorado por centros escolares, familias y docentes. El Parque Infantil de Tráfico no era un simple equipamiento municipal, sino un espacio formativo esencial donde miles de niños aprendieron normas básicas de convivencia, prevención de accidentes y respeto en la vía pública. Suprimirlo es un retroceso educativo intolerable.

Esta bochornosa decisión, del estilo “ordeno y mando” retrata con crudeza una forma de gobernar del equipo de Gobierno social-comunista, basada en el revanchismo político, en la confrontación y en el desprecio por aquello que funciona si no encaja en su relato ideológico, arrastra por el suelo su auto etiqueta de progresista. El PSOE en Almansa ha demostrado que está dispuesto a sacrificar la educación y la seguridad infantil que no le tiembla el pulso con tal de imponer su agenda, aunque ello suponga perjudicar directamente a miles de niños almanseños y a sus familias. Mientras esto sucede, Cristian Ibáñez, concejal que sostiene a Pilar Callado en la alcaldía, permanece mudo y hace como si la cosa no fuese con él. Otro que tal baila.

Cuando se destruye un programa educativo ejemplar por intereses partidistas, no se gobierna: se daña a la ciudad. Y esta decisión, capitaneada por el PSOE y apoyada con el silencio de IU, pasará a la historia local como uno de los episodios más lamentables de irresponsabilidad política en materia educativa y de seguridad vial.

Habrá que recordarle a Pilar Callado que la Educación Vial salva vidas. Abandonarla por capricho político es dar la espalda a la prevención, a la responsabilidad y al sentido común. Es condenar a miles de escolares a perder una formación que ningún otro programa municipal puede sustituir. Una actuación incalificable que tienen la poca vergüenza de justificar culpando a la Policía Local.

Almansa no merece dirigentes que actúan por revancha política. Merece gestores, me importa un ardite el color, que piensen en el interés general, no en borrar el trabajo de quienes estuvieron antes. Esta decisión exige una rectificación inmediata. Y si no están dispuestos a rectificar, al menos deberían tener la valentía de explicar públicamente por qué han decidido poner en riesgo la formación y la seguridad de nuestros niños.

NOTA DE PRENSA DEL CSIF

CSIF denuncia la supresión del Programa de Educación Vial en Almansa tras casi 30 años de impartición ininterrumpida

La sección sindical de CSIF en el Ayuntamiento de Almansa informa a la ciudadanía sobre la cancelación del Programa de Educación Vial durante este curso escolar, pese a existir un acuerdo que garantizaba su continuidad y correcto desarrollo.

En un primer momento, el concejal de Educación se reunió con los directores de los centros escolares y trasladó una versión que intentaba culpar a la Policía Local de la suspensión de este programa. Cabe reseñar que el año pasado el concejal de Seguridad Ciudadana ya intentó cancelar esta actividad únicamente con el objetivo de ahorrar, sin motivaciones pedagógicas ni organizativas. Desde CSIF, desmentimos de manera categórica cualquier responsabilidad de los agentes.

En la reunión técnica con la concejalía, la Jefatura de Policía Local y el coordinador del programa se presentó una planificación completa con las 59 clases programadas y 20 jornadas adicionales para imprevistos. Todos los monitores habían manifestado su disposición a firmar por escrito su compromiso para impartir el programa, garantizando la correcta organización, desarrollo y gestión bajo los mismos criterios educativos, organizativos y económicos de años anteriores. El programa estaba plenamente organizado y listo para iniciarse en febrero de 2026.

La suspensión no responde a causas organizativas ni a falta de compromiso profesional, sino a una decisión política del gobierno municipal, que deja sin formación a más de 1.200 niños y niñas de Almansa durante el curso escolar 2025/2026 y pone fin a casi 30 años de continuidad ininterrumpida de este proyecto histórico.

Al dejar sin efecto el acuerdo aprobado y ratificado por Alcaldía, se suprime un programa que durante décadas ha formado a miles de escolares en circulación, normas de convivencia y seguridad vial. Cabe destacar que en 2023, la Policía Local recibió una distinción nacional por buenas prácticas, siendo pionera en la formación de estos alumnos y alumnas en Vehículos de Movilidad Personal (VMP), actualmente en auge. Además, se rompe la relación de confianza y cercanía que este programa fomentaba entre la infancia y los agentes.

Con este comunicado, CSIF cumple con su deber de informar a la ciudadanía sobre la gravedad de esta decisión, que afecta directamente a un programa educativo histórico de la localidad.

Las decisiones políticas deben orientarse a mejorar y reforzar los servicios públicos, no a suprimirlos sin justificación. La educación, al igual que otros servicios esenciales, debe ser una prioridad y nunca puede ser recortada ni comprometida.

Sección Sindical CSIF Policía Local de Almansa

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EL BURKA: SIGNO DE OPRESIÓN DE LA MUJER

 

«…, el denominado burka, es una prenda que cubre completamente el cuerpo y el rostro de la mujer, con una rejilla a la altura de los ojos. Su uso genera intensos debates en distintas sociedades, especialmente en las occidentales, donde se asocia a controversias sobre derechos humanos, igualdad de género, libertad religiosa e integración social. Desde mi punto de vista, el principal problema del burka no es la prenda en sí, sino las condiciones de imposición y el significado social que adquiere en determinados contextos, lo que plantea serias tensiones entre la libertad individual y la protección de los derechos fundamentales de las mujeres…»

Luis BONETE. Copyright-2026

El denominado burka, es una prenda que cubre completamente el cuerpo y el rostro de la mujer, con una rejilla a la altura de los ojos. Su uso genera intensos debates en distintas sociedades, especialmente en las occidentales, donde se asocia a controversias sobre derechos humanos, igualdad de género, libertad religiosa e integración social. Desde mi punto de vista, el principal problema del burka no es la prenda en sí, sino las condiciones de imposición y el significado social que adquiere en determinados contextos, lo que plantea serias tensiones entre la libertad individual y la protección de los derechos fundamentales de las mujeres.

Estoy convencido que el burka representa un símbolo de opresión femenina. En las sociedades donde su uso es obligatorio por ley, tradición o presión familiar, el burka se convierte en una despreciable herramienta de control sobre el cuerpo y la identidad de las mujeres. Desde esta perspectiva, la prenda refuerza una visión patriarcal en la que la mujer es obligada a ocultarse para preservar el honor familiar o evitar provocar a los hombres. Esta forma de ver el tema traslada la carga moral a la mujer y normaliza la desigualdad de género, lo que resulta incompatible con los principios de igualdad y autonomía personal.

Entiendo el burka como una irrefutable limitación de la libertad individual. Aunque formalmente y para acallar conciencias de hipócritas occidentales pueda parecer una decisión personal, generalmente dicha elección está gravemente condicionada por sanciones sociales, religiosas o incluso físicas. En estos casos, defender el burka en occidente apoyándose en una falsaria expresión de libertad religiosa resulta insostenible, ya que la libertad solo es auténtica cuando se ejerce sin coerción. Obligar a una mujer a cubrirse completamente es tan restrictivo como prohibírselo sin atender a su voluntad.

El impacto social y comunicativo del burka es brutal. Al cubrir el rostro, se dificulta a la mujer la interacción cotidiana, el reconocimiento mutuo y la participación plena en la vida pública. La consecuencia es clara: se favorece el aislamiento social y refuerza la percepción de separación entre comunidades, especialmente en sociedades de occidente donde la convivencia se basa en la visibilidad y el reconocimiento del otro. Desde esta perspectiva, el debate sobre el burka no es solo religioso, sino también social y cultural.

El burka plantea un dilema complejo que no admite soluciones de medias tintas. Más que centrarse exclusivamente en la prenda, el debate debería enfocarse en la defensa de los derechos de las mujeres en nuestro país, que exige combatir la coerción, venga del ámbito religioso, cultural o estatal, y promover contextos donde ese tipo de signos repugnantes no sean permitidos. Solo así es posible conciliar el respeto a la diversidad cultural con la protección efectiva de la igualdad y la dignidad humana entre hombres y mujeres.

¿Cómo es posible que PSOE, Sumar, Bildu, ERC, BNG, Junts, PNV y Coalición Canaria, ¿votaran ayer en contra de la prohibición del uso del burka en espacios públicos de nuestro país? Añado otra pregunta: Almansa feminista, ¿convocará un acto de esos que llaman de “ruido” para protestar por esa decisión? seguro que no.

Toda esta caterva de partidos que se dan golpes de pecho y se autodenominan progresistas, cuando deben de actuar de verdad en favor de las mujeres, se cagan encima.  Para mí es un no, yo los considero de otra forma: hipócritas.

 

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PILAR CALLADO, PURA INFANTERÍA, OPTA POR EL “CUARTEL GENERAL”

«…, ayer, y hoy en los habituales “refritos” mañaneros que hacen los medios de comunicación, de nuevo (y ya hemos perdido la cuenta) el presidente de la Junta de Comunidades de  Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page ha vuelto a mirar con cara de perro y un cabreo monumental a Ferraz y, con su habitual y manido estilo de “amagar y no dar” ha  cuestionado abiertamente la estrategia política del gobierno social comunista de Pedro Sánchez, especialmente por su decisión de mantener las elecciones generales tras las próximas autonómicas y municipales, argumentando que ello perjudica seriamente a los candidatos socialistas locales y regionales (a él en particular, ya que es el único barón socialista con mayoría absoluta)  asegurando que “…, no puede ser que termine hundiéndose a toda la infantería […] para que exista el cuartel general”, y lamentando la falta de autocrítica y previsión del PSOE a nivel nacional…»

Luis BONETE. Periodista Copyright-2026

 

Ayer, y hoy en los habituales “refritos” mañaneros que hacen los medios de comunicación, de nuevo (y ya hemos perdido la cuenta) el presidente de la Junta de Comunidades de  Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page ha vuelto a mirar con cara de perro y un cabreo monumental a Ferraz y, con su habitual y manido estilo de “amagar y no dar” ha  cuestionado abiertamente la estrategia política del gobierno social comunista de Pedro Sánchez, especialmente por su decisión de mantener las elecciones generales tras las próximas autonómicas y municipales, argumentando que ello perjudica seriamente a los candidatos socialistas locales y regionales (a él en particular, ya que es el único barón socialista con mayoría absoluta)  asegurando que “…, no puede ser que termine hundiéndose a toda la infantería […] para que exista el cuartel general”, y lamentando la falta de autocrítica y previsión del PSOE a nivel nacional.

El último regüeldo del barón socialista castellano-manchego no se limita a una queja abstracta: pone el acento en el temor que le invade por el más que evidente impacto electoral que esta estrategia nacional puede tener sobre los dirigentes territoriales, como él mismo o alcaldes y concejales del PSOE, a las que de forma eufemística denomina, con su reconocida agilidad mental, “infantería”. García-Page incluso ha llegado al punto (lo ha hecho otras veces) de alinearse con figuras históricas del partido de los 100 años de honradez, que han alzado la voz frente a Sánchez, como Lambán (RIP), González o Guerra por citar algunos.

Este tipo de declaraciones siempre llaman la atención y por lo general, en la viña política del Señor, son inusuales debido a que, aunque dentro del PSOE son más que evidentes las diferencias internas, suele primar la disciplina y el apoyo público al liderazgo nacional, sobre todo en periodos electorales. Pero Page…, es mucho Page, un líder socialista estilo verso libre, un grano en el culo de Pedro Sánchez y adláteres, que en público es objeto de chascarrillos y comprensiones fingidas por parte de sus compañeros de partido y gobierno, pero que, en privado, y por los mismos actores, es odiado cual alimaña peligrosa. Pedro lo tiene sentenciado.

Es en este escenario de opera bufa en donde aparece el personaje político de nuestra alcaldesa, Pilar Callado. En mentideros locales más conocida como la “zaresa” (por aquello del origen comercial del espectacular vestuario que suele lucir en sus apariciones públicas y privadas) es una mujer que, echando mano de un magnífico gesto de malabarismo y fingimiento de que con ella no va nada de lo que pasa, ni se le ha pasado (ni se le pasará jamás) morder la mano de quien le da de comer con un buen sueldo mensual.

No me diga lector, que no existe un fuerte contraste entre Page y Callado. A la alcaldesa almanseña, Pilar Callado, no se le ha ocurrido ¿o es atrevido? realizar declaraciones públicas críticas hacia Pedro Sánchez en el mismo contexto que su jefe regional con el que públicamente se besa, se abraza y no le falta más que jugar con él a “mozo viejo”. Que yo conozca, no hay una sola cobertura mediática o citas públicas relevantes sobre un posicionamiento propio de Callado en ese sentido. El silencio, real o perceptivo, de nuestra querida “zaresa”, genera curiosidad porque procede de una dirigente municipal del mismo partido socialista que está siendo criticado.

Hace poco tiempo, recuerdo que una nota mediática el Partido Popular almanseño, llegó a denunciar que Callado “…, obvia los casos de corrupción en el seno del PSOE” y “…, brinda su apoyo a Pedro Sánchez en los actos orgánicos del partido”. Aunque es más que evidente que esta fuente refleja claramente un punto de vista politizado y partidista, lo es también que da señales de que, en actos internos, la alcaldesa ha figurado entre quienes apoyan o, al menos, no contradicen la posición del liderazgo nacional, mientras que en los públicos se limita a mantener la sinhueso bien controlada.

Desde mi punto de vista, que ya he dicho en multitud de ocasiones que es propio y de nadie más, estoy convencido que Pilar Callado y por añadidura la traílla socialista que la rodea silencia las razones de su ruidosa reserva crítica a Pedro Sánchez.

A partir de las dinámicas políticas habituales, se me ocurren varias hipótesis lógicas y críticas para entender este silencio:

— Disciplina de partido y lealtad institucional

Los cargos socialistas, y Pilar Callado lo es, suelen mostrar un alto nivel de lealtad pública al liderazgo nacional, incluso cuando hay discrepancias internas. La estrategia del PSOE tradicionalmente privilegia la cohesión orgánica frente a la visibilidad de discrepancias, especialmente entre cargos locales y municipales, que dependen al cien por cien del aparato del partido para recursos, sueldos, apoyo electoral o futuros posicionamientos que se subordinan al aparato del partido.
En este caso concreto, el silencio de Callado, sin duda alguna, obedece no a un convencimiento personal e íntimo, sino a un cálculo: no le favorece para nada desafiar públicamente al máximo responsable del partido nacional, para evitar fracturas orgánicas visibles y posibles represalias internas.

— Coste político local

Para una alcaldesa como Pilar Callado, posicionarse contra el presidente del Gobierno de su mismo partido puede resultar perjudicial electoralmente en el ámbito local: ya que, más que seguro, fortalecería la narrativa de la oposición del PP de que el PSOE local está dividido. Además, podría erosionar apoyos entre votantes del PSOE que todavía respaldan a Sánchez o no quieren confrontaciones internas.

— Posicionamiento estratégico: silencio como forma de apoyo

No podemos dejar de lado ni obviar que el silencio no siempre equivale a falta de opinión: en política, muy a menudo, la no crítica supone una forma de respaldo silencioso. En el caso de la “zaresa” almanseña, la ausencia de críticas la interpreto como una posición de apoyo a la dirección federal del PSOE (o, al menos, a su estrategia de partido), algo que incluso podría haber sido exigido interna o tácitamente desde la estructura del mismo partido. Los cargos de menor rango (como es el suyo) la “infantería” que dice Page, se centran en sus propios problemas locales, y entiende Callado, que criticar al líder nacional no le aporta ventajas claras y puede acarrearle sanciones internas, y ello a pesar de que privadamente, como hace poco y en una conocida cafetería, ponen a Pedro Sánchez, a caer de un burro y lo señalan como causante de todas sus posibles y futuras desgracias. En este Almansa que nuestros mayores decían se asemeja a París y Londres, las paredes oyen.

— Presión y cálculo organizativo

Sería un error dejar de lado el hecho que dentro de un partido como el PSOE, que vive en estos momentos respirando a base de graves tensiones internas, los dirigentes locales pueden preferir no hacer públicas sus diferencias para: evitar tensiones que dificulten el trabajo municipal. Mantener el respaldo del PSOE provincial/regional a los proyectos locales, o no quedar atrapados en peleas que pueden eclipsar su gestión municipal.

— Doble discurso: ¿coherencia o contradicción?

Esta coordinación desigual entre discursos (Page siendo expresivo, Callado silenciosa) puede verse desde varias perspectivas críticas:

  • Perspectiva orgánica partidista

La estrategia del PSOE intenta por todos los medios centrarse en una única voz nacional fuerte, y se espera que cargos subalternos mantengan un perfil bajo cuando hay discrepancias. Esto evita multiplicar frentes y debilita a la oposición.

  • Perspectiva crítica conflictiva

Por todo lo anteriormente expuesto estoy convencido de que la falta de respuesta de Callado puede interpretarse como: una falta de liderazgo propio o incapacidad de articular una posición crítica independiente. Conformismo servil con la dirección nacional del PSOE, aún frente a decisiones controvertidas que afectan también a la esfera territorial de Castilla-La Mancha, y por ende a Almansa. Cálculo político de corto plazo, a dos años de las próximas municipales, la “zaresa” ha decidido priorizar su estabilidad local sobre debates más amplios dentro del partido.

A modo de conclusión señalo y destaco que el evidente contraste entre la postura crítica del presidente de Castilla-La Mancha y el silencio de la alcaldesa de Almansa frente a Pedro Sánchez obedece a una combinación de disciplinas de partido, cálculo político local, temor a riesgos electorales y estrategias organizativas internas del PSOE. El silencio, más que ausencia de opinión, suele ser en política un burladero de posicionamiento deliberado, una forma de alinearse con el liderazgo nacional y evitar un desgaste innecesario que puede no beneficiar al propio cargo local.

Salus populi suprema lex esto. (latinajo romano)

 

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ALMANSA: ADOLESCENTES SIN TERRITORIO… NI OCIO

«…, tan evidente es que todos lo hemos normalizado. No entraré en comparar si lo que ocurre en esta localidad es o no semejante a lo que sobreviene en otras, que va a ser que sí. Quiero centrarme en un enigma que diariamente, pero más que nunca los fines de semana, nos explota ante nuestros ojos ya acostumbrados a ver más de lo que necesitamos, pasar de todo y dejar las cosas por imposibles; total ¿qué más nos da a los que ya tenemos una edad?, que se las busquen y soluciones los padres en edad de criar ¿verdad?. «…, no es que estos jóvenes sean problemáticos, es que la ciudad les empuja a los márgenes al negarles lugares centrales donde estar…»

Luis BONETE. Periodista Copyright-2026

Tan evidente es que todos lo hemos normalizado. No entraré en comparar si lo que ocurre en esta localidad es o no semejante a lo que sobreviene en otras, que va a ser que sí. Quiero centrarme en un enigma que diariamente, pero más que nunca los fines de semana, nos explota ante nuestros ojos ya acostumbrados a ver más de lo que necesitamos, pasar de todo y dejar las cosas por imposibles; total ¿qué más nos da a los que ya tenemos una edad?, que se las busquen y soluciones los padres en edad de criar ¿verdad?

En Almansa, ciudad contemporánea donde las haya, actualmente gobernada y en manos de un mal llamado gobierno progresista, se ha ido haciendo hueco a través de los años un ente maléfico que podríamos definir como vacío silencioso: la desaparición de aquellos lugares donde los jóvenes de 12 a 15 años podíamos vernos, juntarnos, pasar el rato…, simplemente estar. Hablo de los recreativos con futbolines y máquinas, las salas de billar, mesas de ping-pong, los cibercafés donde compartir una partida, las boleras accesibles, los locales de música donde tomar un refresco sin necesidad de consumir alcohol. Espacios que, sin ser infantiles ni adultos, permitían ese tránsito crucial entre la niñez y la juventud. No quiero dejar pasar la oportunidad de recordar algunos locales míticos como “Luna Park”, el Capitol (conocido cariñosamente como “el Motroco”), la Bolera Neleb, el sótano recreativo del edificio del Musical, los futbolines de calle San Francisco en manos de “el Barbero”…, todos ellos desaparecidos y que han dejado huérfanos de lugares de ocio a los adolescentes almanseños.

Si nos detenemos a pensar, la franja de edad aproximada de los chicos de 12 a 15 años, en Almansa, vive atrapada en una contradicción urbana: son demasiado mayores para los parques infantiles, pero demasiado jóvenes para los espacios de ocio pensados para adolescentes más mayores o adultos. El único espacio comercial de la ciudad no es suyo, solo son tolerados como consumidores, y aún eso, solamente los días y en las franjas horarias abierto al público. Las plazas y calles se han vuelto más vigiladas por los vecinos, cada día más hostiles a la simple presencia juvenil sin un propósito aparente.

La ausencia de referencias de espacios de ocio en Almansa para adolescentes no pasa inadvertida: tiene manifiestos efectos tangibles. Un gran número de jóvenes almanseños encuentran alivio a esa situación sobrevenida refugiándose en el ocio digital de sus domicilios, perfectamente protegidos por la intimidad que les proporciona la beatitud, la comodidad mal entendida de sus padres y sus bien dotadas habitaciones, y no necesariamente por elección, sino por ausencia de alternativas. De ese modo pierden, nuestros mancebos locales, oportunidades fundamentales: aprender a negociar con iguales sin supervisión adulta directa, desarrollar autonomía en espacios públicos, establecer vínculos cara a cara, o experimentar pequeños fracasos y victorias en entornos de bajo riesgo.

Otros, la mayoría, quedan relegados a «dar vueltas» sin rumbo tras sortear la demarcación de mayores de calle Corredera, por zonas urbanas aledañas al jardín de los Reyes Católicos o San Francisco, ocupando escaleras de edificios o esquinas, generando a veces recelo vecinal precisamente porque no tienen dónde estar. La ciudad les muestra su rostro más hostil y les niega el derecho a ocupar espacio de forma legítima.

Aquellos locales de antaño, con sus defectos, cumplían funciones que ahora se echan en falta, y ello a pesar de que el cien por cien de los adolescentes que gritan alborozados, que realizan sus primeros arrumacos amorosos, que comentan que si este o que si aquella, que suben y bajan fotos de las redes sociales…, no habían nacido aún en su vigencia.  Eran aquellos espacios lugares de socialización intergeneracional moderada, donde un adulto presente (generalmente el dueño del local) ofrecía cierta seguridad sin ejercer control parental. Eran asequibles económicamente. Permitían el desarrollo de habilidades sociales, la gestión autónoma del tiempo libre, el sentido de pertenencia a un grupo y a un lugar.

El que tenga entendimiento, decida si esta situación por la que atraviesan los adolescentes almanseños merece o no mayor implicación. A quien le piquen estas letras, si es que le pican a alguien, quizás debería de preguntarse: ¿qué tipo de ciudad estamos construyendo cuando no hay lugar para que un chico o chica de 13 años pase una tarde con sus amigos sin pantallas, sin consumo obligatorio, sin sentirse fuera de lugar? ¿Cómo pedimos luego que desarrollen autonomía, responsabilidad y vínculos comunitarios si les hemos despojado de los espacios donde tradicionalmente se aprendían estas cosas?

No, no se trata de nostalgia, respetado lector, sino de reconocer que esas edades necesitan territorios propios. No se ha hecho antes, cierto, esa es la realidad, pero si el gobierno ¿progresista? que ahora habita Casa Grande recuperara o reinventara esos espacios estaría invirtiendo en salud mental, cohesión social y en una adolescencia más integrada en el tejido urbano, en lugar de expulsada de él. ¿Son conscientes de ello?, o ¿están a otras cosas? Las familias almanseñas con recursos pagan gimnasios, academias, actividades extraescolares constantes que llenan el vacío. Los jóvenes de entornos más humildes, que los hay y bastantes, quedan excluidos de estas alternativas privatizadas.

La carencia en Almansa de lugares propios genera un efecto dominó que afecta múltiples dimensiones del desarrollo juvenil y la convivencia urbana: no exagero nada. Sin alternativas físicas, muchos jóvenes pasan de 6 a 10 horas diarias frente a pantallas, no como complemento a nada, sino como único espacio donde poder socializar. Esto incrementa riesgos de adicción a videojuegos, redes sociales y exposición prematura a contenidos inadecuados como la pornografía. La paradoja es cruel: están hiperconectados, pero profundamente solos, pasan el tiempo interactuando con avatares mientras pierden práctica y costumbre en leer lenguaje corporal, gestionar conflictos cara a cara o simplemente sostener una conversación presencial.

Puede parecer una memez, pero la ausencia de espacios de interacción real de ocio para adolescentes en Almansa, limita el desarrollo de competencias fundamentales: negociar turnos en un futbolín, aceptar una derrota en una partida, incluir a alguien nuevo en el grupo, resolver malentendidos sin bloquear a alguien. Estas micro experiencias cotidianas, aparentemente triviales, son el gimnasio emocional donde se forja la inteligencia social. Sin ellas, Almansa se aboca a instituir generaciones con mayor ansiedad social, dificultad para establecer límites y menor tolerancia a la frustración.

Cuando, por ejemplo, en Almansa los adolescentes no tienen dónde ir de forma segura y autónoma, los padres se saturan de ansiedad y dan rienda suelta, algunos, a la supervisión directa. Los jóvenes de 14 años que hace dos décadas se desplazaban solos por la ciudad, ahora dependen cien por cien del transporte parental para cualquier actividad. Esta infantilización prolongada retrasa la maduración, genera dependencia y priva a los adolescentes de experimentar la responsabilidad gradual que necesitan para convertirse en adultos funcionales.

La necesidad de identidad, aventura y autonomía no desaparece por falta de espacios legítimos; simplemente se canaliza hacia opciones menos saludables. Algunos grupos buscan emociones en botellones precoces, encuentros clandestinos sin protección, reyertas, vandalismo por puro aburrimiento, o experimentación prematura con sustancias tóxicas. No es que estos jóvenes sean problemáticos, es que la ciudad les empuja a los márgenes al negarles lugares centrales donde estar.

No hay más que darse un garbeo por el centro de Almansa. Cuando grupos de adolescentes ocupan portales, plazas o bancos simplemente porque no tienen otro sitio, generan tensión con vecinos que los perciben como amenaza o molestia. Esta criminalización de la simple presencia juvenil daña la cohesión comunitaria y hace que los jóvenes interioricen que «estorban«, afectando su autoestima y sentido de pertenencia a la ciudad que habitan.

Gestionar dinero de bolsillo en un recreativo, negociar con el dueño del local, resolver problemas sin intermediación adulta inmediata, aprender consecuencias naturales de decisiones propias… todo esto preparaba para la autonomía adulta. Sin estos «entrenamientos» de bajo riesgo, muchos jóvenes almanseños, llegan a la universidad o al primer empleo con habilidades vitales subdesarrolladas. Las herramientas al servicio de la administración local para hacer frente a este rompecabezas están ahí, aunque requieren voluntad política. Apunto algunas:

  • Crear o rehabilitar locales municipales de ocio juvenil con horarios amplios (no solo talleres de 17 a 19h dos días a la semana)
  • Espacios multifuncionales: salas con mesas de ping-pong, futbolines, consolas compartidas, zonas para música, wifi gratuito.
  • Skate parks, pistas deportivas de libre acceso, pabellones abiertos fuera de horario escolar.
  • Una ludoteca o centro juvenil cien por cien GRATUITO que no requiera inscripción previa ni esté sobrecargado de actividades dirigidas.
  • Bonificaciones fiscales (reducción de IBI, tasas de licencias) para negocios que ofrezcan ocio asequible para esta edad.
  • Subvenciones a pequeños emprendedores que quieran abrir recreativos, cibercafés moderados, salas de juegos de mesa.
  • Ayudas para la reconversión de locales vacíos en espacios de ocio juvenil sostenibles.
  • Diseñar plazas y parques pensando en adolescentes, no solo en niños pequeños o adultos.
  • Zonas con bancos, sombra, sin prohibiciones excesivas, donde puedan reunirse sin generar conflicto.
  • Consultar a los propios jóvenes sobre qué necesitan y dónde (presupuestos participativos juveniles reales).
  • Permitir usos temporales de solares o bajos comerciales vacíos para proyectos de ocio juvenil.
  • Horarios razonables.
  • Educadores de calle que conecten con grupos informales, no solo con los que acuden a centros.

Desde mi punto de vista la inacción de la administración local ante este dilema no es casual. Responde a múltiples factores:

Invisibilidad política de este grupo: Los jóvenes de 12-15 años no votan, sus padres andan ocupados trabajando para poder pagar sus hipotecas, y no tienen lobbies que presionen. Políticamente, los adolescentes almanseños son «invisibles». Es más rentable invertir en parques infantiles (los padres votan y se movilizan) o en centros de día para mayores (colectivo muy activo electoralmente) que en adolescentes que además tienen mala imagen pública.

Prejuicio generacional: Existe una narrativa social que hoy en día culpabiliza a los jóvenes: «están todo el día con el móvil por vicio«, «no quieren salir«, «no les interesa nada«. Esta visión permite a los adultos eludir responsabilidad. Si el problema es «su actitud», la administración queda exculpada de no ofrecer alternativas.

Miedo al conflicto vecinal: Cualquier espacio juvenil donde se reúnan los adolescentes genera quejas: ruido, suciedad, «mala imagen». Los políticos locales temen las protestas vecinales más que la ausencia de servicios para quienes no protestan. Es más fácil no hacer nada que enfrentar a un grupo de vecinos quejándose en un pleno municipal.

Lógica neoliberal del ocio: La clase política almanseña, antes de derechas, ahora social-comunista, ha normalizado que el ocio sea responsabilidad individual/familiar, no colectiva. «Que se apunten a una academia«, «que sus padres les busquen actividades«. Esta privatización del tiempo libre libera a la administración de invertir en el ocio de los adolescentes, pero excluye a quienes no pueden permitirse pagar.

Falta de diagnóstico y datos: Que se conozca el Ayuntamiento de Almansa simplemente no han cuantificado el problema. No preguntan a los jóvenes, no miden el aumento de consumo digital por falta de alternativas, no relacionan el incremento de consultas de salud mental juvenil con la ausencia de espacios. Sin diagnóstico, no hay sensación de urgencia.

Fragmentación administrativa: El problema en Almansa cae entre departamentos: no hay ni pizca de claridad: ¿es competencia de Juventud? ¿de Deportes? ¿de Urbanismo? ¿de Servicios Sociales? Esta dispersión diluye responsabilidades y ningún área asume el liderazgo necesario para soluciones integrales.

Visión cortoplacista: Crear infraestructura de ocio juvenil requiere inversión inicial sin retorno electoral inmediato. Los beneficios (menos conflictividad, mejor salud mental, mayor cohesión social) se ven a medio-largo plazo, más allá del ciclo electoral de cuatro años. Políticamente, no «compensa».

El estigma de lo juvenil: Cualquier concentración de adolescentes se percibe como problema potencial. En el equipo de Gobierno hay mucho miedo a que espacios municipales se «descontrolen», a las críticas si ocurre cualquier incidente, a la responsabilidad legal. Es más seguro no ofrecer nada que arriesgarse a ser culpados si algo sale mal.

CONCLUSIÓN

La flagrante inacción municipal en el tema del ocio de los adolescentes almanseños no es gratis, ni lo será, tiene un precio que está a la vista pero que pocos ven y quien si lo percibe se hace el loco: se paga en forma de crisis de salud mental juvenil que colapsa servicios sanitarios, en forma de conflictividad urbana que requiere más Policía Local, en forma de desafección cívica de una generación que crece sintiendo que la ciudad no es para ellos.

Lo paradójico es que, si nuestra alcaldesa Pila que ahora tiene la manija del poder invirtiera en ocio juvenil, sería más barato que gestionar las consecuencias de su ausencia. Pero requeriría algo que escasea en la política local: visión a largo plazo, valentía para enfrentar quejas vecinales, y reconocer que los adolescentes son ciudadanos con derechos de primera categoría, no problemas a gestionar.

Mientras la administración local siga esperando que el problema se resuelva solo, o que las familias lo solucionen individualmente, la brecha entre ciudad, adolescentes y juventud seguirá creciendo. Y con ella, todos los problemas derivados que luego lamentaremos sin entender que fueron, en parte, construidos por nuestra propia negligencia colectiva.

 

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