¿Constitución y cierra España? o ¿disgregación independentista? (parte II)

En la situación efervescente actual, ¡a ver ahora como dan marcha atrás, como se desmonta todo lo político que se ha ido auto reproduciendo!; es fácil crecer (el empuje nacionalista por definición es irreversible, solo difuminable e incluso rechazable si se dan un topetazo de frente cuando experimentasen que tal gloria no era como se preveía, y que haga comprender  que no es conveniente para el conjunto y se tenga en cuenta la sinergia de la unión), la experiencia deja ver (salvo casos revolucionarios, o por fuerzas coercitivas) que no se retraen dando los pasos para atrás.

Por ANTEFAZ. Copyright.2013
¡Pero cómo no se dieron cuenta los padres de la Constitución, que los nacionalistas no seiban a calmar y quedarse satisfechos hasta conseguir Nación-Estado! ¡tantos años para llegar a esta situación! ¿Pero es que es imposible cerrar está España inconcreta, fluctuante en sus partes, latente en reivindicaciones patrias?. Encontrar una estabilidad indefinida, para no estar continuamente tapando grietas para evitar fugas o parcheando para retener la presión que conduciría a un desinflamiento descohesionando y arrumbando la cohesión (con altibajos) desde siglos.
Son tres caminos, y ninguno verde, los que se presentan (dicho fríamente desde un análisis sin sesgos):
1. Mantener a machamartillo el estatus actual y hágase cumplir la Constitución, con la fuerza legal de haber sido aprobada en todas las comunidades (con mayor o menor porcentaje en unas u otras; aclaración (se ha de hacer reiterar que el voto en blanco, el nulo y la abstención no cuenta para nadie, para acallar de entrada la rebeldía territorial).
2. Ante la presión de que las cosas cambian y las generaciones son diferentes, modificar la actual Constitución, presentando al pueblo una,  reformada en aquellos aspectos presentes y latentes de los que ha podido haber quejas o incongruencias: permanencia de España – Reino (parlamentario, por supuesto), sucesión en la Corona (igualdad varones y hembras), en derechos que aparecen en la Carta Magna y no se cumplen (pues es un contrasentido poner algo que realmente no se cumple, como derecho al trabajo o a una vivienda digna) o rebajar el compromiso con una pretensión por conseguirlos, y por fin en lo relativo a la estructura del Estado plasmando bien claro las competencias de cada entidad u organismo, dejándolas completamente cerradas en la vía término, y si fuera posible, claro, llegar a un consenso con los más radicales separatistas o al mayor número de “nacionalistas” para que la fiebre bajase definitivamente y las cosas quedaran aposentadas al menos hasta la modificación si subiera la temperatura y antes de poner paños refrigerantes quien sabe lo que traería para adelante (pero eso sería cuestión de otras generaciones, y no lo veremos).
3. En la nueva Constitución se eliminasen los puntos relativos ala indisolubilidad de España y dejar vía para que lo que no quiera  formar parte del Estado y quiera independizarse tuvieran oportunidad de hacerlo (ahí se entraría en un terreno farragoso e impreciso… como quién tiene el derecho, qué porción de Estado: una región, una comunidad , una provincia, una ciudad-Estado, etc., y otros muchos condicionantes, como quiénes tendrían derecho a votar por diferentes circunstancias, fronteras, propiedad de bienes de no residentes, respeto y derechos de los que no queriendo separarse estén empadronados en esa segregación, etc.
Esa vía podría tener varios raíles:
a) Que bastara que una parte aprobara por mayoría la segregación y punto, a trazar fronteras
b) Que una vez manifestada, con la mayoría suficiente, la intención de separación, se elevase al Congreso del Estado para que tal propuesta, se admitiese o se rechazase.
Aparte, parece ser que si no se hace nada, se dan dos vertientes:
1)  estar con una tensión separatista permanente que no acabaría nunca, salvo con un pacto… ¡a ver qué pacto puede satisfacer a las partes!
2) aguantar todes hasta que el aburrimiento pueda con todes, y  la parte separatista machacona
(el independentismo, no se cura hasta que se consiga) habituarse a que se siga como ahora, ( con una España cruda, inconclusa, sin hacer); y si se pasa a mayores inaguantables, la de defenderse el Estado con la mayor, anunciada previamente, firmeza, sin resquicios ni concesiones, hasta con la fuerza militar tal como les obliga la Constitución, pero… ¿qué pasaría? ¿quien se cansaría antes?
Se dice por la parte más interesada y la menos que habría que cambiar la Constitución. Y no se escarba ni profundizan en tertulias, debates y demás medios informativos pararse en la pregunta ¿pero en qué sentido? y darle posibles respuestas. Se puede cambiar la Ley de Leyes con la aquiescencia y en referéndum estatal ¡pero! lo mismo en una dirección que en otra, ¿porqué va a ser en la dirección y sentido que posibilite la desunión?, sino por lo contrario podría ser darles menos peso a  las autonomías, incluso dejar solo la descentralización económica con un poder nacional único para el gobierno igual para todos, con solidaridad sin particularidades. Ahora bien, si se deja la posibilidad de que una porción se desgaje, habría que reflexionar profundamente en quienes puede recaer esa rotura, en qué condiciones, a quienes afectaría, quienes o que entidades tendrían el derecho a separarse.
De todas las maneras los nacionalismos parece que están abocados a seguir como un río, siempre cuesta abajo hasta desembocar.Que extraño es que se retrotraigan las intenciones separatistas. Por más razones sociales y económicas que aduzcan desde el interior y desde el exterior, el afán independentista avanza inexorablemente. Y haber cómo se para, cuando la presión social sea un clamor día tras otro… a la larga…
Da la impresión de quien está a disgusto en una familia o en una comunidad de vecinos, al ser la situación inaguantable o se va o le echan. De manera que esto, a la larga, muy larga se irá (pienso) muy probablemente hacia la disgregación y que cada cual lleve su vida (¿se pueden parar los fanatismos de un lado o de otro? ¿quizá las razones económicas o los desencantos, o el temor a equivocarse sin vuelta atrás, cuando se esté al borde de lo desconocido?
No se le ha dado la trascendencia que tiene, al idioma, que se habla y escribe (con todo lo que tiene de riqueza en la diversidad, de acuerdo) pero particularmente sostengo, que es la lengua el principal elemento separador (aparte de que se podría eso superar), si por lo que fuera se hubiera hablado solo una lengua como lengua propia y común, la que sea, se hubiera constituido un factor de ligadura sustancial y de unión fortísimo.
Está claro, puede más la avaricia que la solidaridad.
Como muy profunda y acertadamente ahí ha dejado escrito Pitaluga, viniendo a decir que no es una aplicación biyectiva: centralismo – derecha, independentismo – izquierda; sino todo lo contrario, en base a la solidaridad entre los territorios con los pueblos que sustentan, para alcanzar una justicia distributiva basada en el factor humano esencial, y no en feroces prepotencias del capital o de circunstancias azarosas.
Hoy por hoy se va hacia las independencias (el refugio del sálvese quien pueda), la solidaridad de ahí para dentro como mucho; y por el contrario ante las crisis, cada vez más mundiales, las generaciones venideras, como respuesta, paradógicamente, habrá de tomar la ruta de una globalización comunitaria, por estar todo correlacionado y tener que alcanzar la solidaridad a todes y cada uno de les individuos ante unos recursos limitados que hayan tocado fondo y sin posible expansión (alma mater del capitalismo) y sí una administración coherente para la conservación o mantenimiento, y por tanto una gestión global.
Algunos políticos, como han de justificar su sueldo, no se pueden quedar parados, y hasta con el rabo “matan moscas” y quieren a veces ir por delante de la sociedad. Si existen inquietudes en esta, ellos les abren camino, bien; pero a veces se van demasiado por delante o lo que es peor ocuando es inadecuado el camino que abren y marcan ellos mismos.
En definitiva, para ser estable y dar la identidad española por supuesto y sin reticencia alguna, España quedará reducida (en la inexorable sedimentación) a lo que quiera ser español, y siendo el idioma el mayor elemento cultural separador (aunque podría no serlo si se tiene un amplio sentido); España a la larga, aparte de zarandajas por muy racionalistas que sean, de seguir por estos derroteros la España autóctona, querida, admitida sin reticencias ni paliativos…desembocará para alcanzar la placidez, y quedaría como se señala en el mapa adjunto. Son posibilidades dentro de las opiniones
Siempre cordial
Antefaz

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