ZAPATERO HARA EN EL VALLE DE LOS CAIDOS UN CENTRO DE INTERPRETACION DE LA NADA

El periodista Carlos Herrera expone en ABC- Españoles, Franco ha muerto– que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero está jugando al despiste, a evitar que se hable de los problemas trascendentales que acucian a España, con la decisión de trasladar los restos del dictador fuera del Valle de los Caídos.

Carlos HERRERA. Copyright-2011

Ironiza el articulista que:

Franco, por si alguno no lo sabe, es un cadáver desde hace casi treinta y seis años y está bajo una losa de un par de toneladas desde el día siguiente de haber fallecido. Que sepamos, no se ha movido ni se han detectado paseos nocturnos de su espíritu reencarnado en fantasma. Reposa en el Valle de los Caídos, que, junto a la estatua de Nuevos Ministerios que el gobierno de ZP ordenó desmantelar, es el único vestigio de su memoria en el país en el que imperó durante cuarenta años. También es, por cierto, uno de los tres monumentos más visitados del país.

Explica que:

Estos días, coincidiendo como siempre con momentos delicados del gobierno de la Nación, éste ha vuelto a aventar el espantajo o el señuelo de sus restos con el fin de ver si alguien pica el anzuelo y deja de hablar del desastre en el que los mediocres más mediocres que jamás gobernaron España han convertido el presente y el futuro del país, creando cinco millones de parados, desmantelando el aparato productivo, consintiendo turbamultas callejeras, logrando irrelevancia internacional, conflicto entre instituciones, desmembramiento territorial y reedición de viejas heridas históricas.

Argumenta que:

Fiel a su indisimulada tendencia necrófila, el ejecutivo que con tanta maña creó un muy efectivo instrumento de rencor en forma de Ley de Memoria Histórica, plantea trasladar los restos de Franco -que fue un dictador, por cierto- a otro cementerio en el que puedan esconderlo, siempre que lleguen a un acuerdo con la familia, ya que, de no ser así, podrían ser acusados de profanadores de tumbas.

Asegura que:

En su permanente política de cortinas de humo y en el antojo y monomanía de remover la Historia por ver si así queda como les hubiese gustado, los chicos de Rodríguez Zapatero van a apresurarse a dejar la Basílica del Valle como uno de esos Centros de Interpretación de la Nada que tanto proliferan por el país y que tanto dinero cuestan a los bolsillos ciudadanos. Bolsillos, evidentemente, que no se preocupan por dónde reposan los huesos de un hombre al que muchos ni siquiera conocieron ni sufrieron, pero que sí se agobian por las cosas que tiene que hacer un consejillo de ministros asombrosamente nostálgico del franquismo y que no hace, que es arreglar este solejar agrietado y empobrecido, este desastre sin paliativos en el que han convertido al país.

Y concluye que:

Retirando a Franco del altar de la Basílica creerán que nos hacen un gran favor y, por demás, intentarán que durante esos días no se hable de otra cosa. Vano intento. Viejo truco. Ni que intenten remover el cadáver del Cid Campeador de la Catedral de Burgos lograrán que los españoles dejen de pensar en ellos como un problema infinitamente mayor que un puñado de huesos. Terminarán consiguiendo que se les aparezca. Además.

Tiene razón Carlos Herrera. La figura del Generalísimo, a pesar de llevar casi 36 años fallecida, está más viva que nunca en el recuerdo del Gobierno y de cierto sector mediático, el de la zurda, para ser más exactos, para así no tener que hablar de los problemas que realmente preocupan a los ciudadanos. De hecho, Público o El País hallaron hace unas fechas la fórmula ideal para no referirse al desempleo o a la crisis económica que azota a nuestro país –Público encuentra en Franco la excusa ideal para eludir la realidad-.

Incluso, hasta un socialista acérrimo como José Bono, con tal de estar en todas las salsas y ser protagonista de la actualidad, se mostró avergonzado el 14 de junio de 2011 y después de una sesión plenaria aseveró que «a Francisco Franco hay que darle el tratamiento que la historia aconseja. El momento de luchar contra este dictador, autoritario y totalitario acabó en 1975, cuando murió –Bono dice que el momento de luchar contra Franco acabó en el 75, cuando murió-.

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