Aventuras periodísticas y el burofax

Por Luis BONETE. Periodista

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Corría el año 1.990 cuando Antonio Callado, que se postulaba de nuevo como cabeza de lista por el PSOE, faltón como solamente él sabía ser, me firmó y dedicó de su puño y letra una tarjeta electoral muy bonita y elocuente con su fotografía y el emblema del puño y la rosa socialista en la que rezaba  la siguiente leyenda: “No seas cachondo y hagas aventuras periodísticas, genios en periodismo, uno cada 20 años”. Y se quedó tan campante.

Callado por aquel entonces estaba en pleno verdor político. Se sentía fuerte con su mayoría absoluta y arropado por los suyos (en el fondo lo estaba). Tenía la fea costumbre de mirar de soslayo a todo aquel que no le fuese  agradable. También de adjudicarse, porque sí, cualquier bolígrafo o mechero cuyo propietario dejase olvidado en una mesa. Era rácano de cojones.

En aquellos días, un servidor de ustedes, acababa de comenzar su carrera periodística. Bueno, en realidad ya estaba al pié del cañón unos meses; Almansa salía a diario en los “papeles” y me había comido en solitario el marrón del turbio asunto de la muerte de la pequeña Rosa, pero todo eso a Callado no le importaba un ardite, me tomaba por tonto del culo. Me creía ignorante y perecedero. A los ojos del gran artífice socialista y cultureta embebido de poder que se consideraba, Luis Bonete era un bulto sospechoso, alguien a quien se podía menospreciar sin riesgo alguno,  un individuo caprichoso al que le había dado por escribir en un periódico, a quien se le podía faltar al respeto. Callado era el puto amo de la ciudad y nadie, y menos (a su juicio) un arribista aficionado a juntar letras,  podía molestar “su” escribanía de plata y “su” sillón del pasaje del  Coronel Arteaga.

Recuerdo que en alguna que otra rueda de prensa me preguntaba: “…, pero,¿ a tí te pagan en La Tribuna?”. En otra ocasión me espetó: “…, vas a durar menos que un merengue en la puerta de una escuela”, (ni siquiera era capaz de ser original en sus vituperios). Pero fíjate tu por donde el tiempo fue pasando y el corresponsal de La Tribuna de Albacete seguía en su puesto, y ello a pesar de los múltiples intentos y rastreros manejos que hizo para que me despidieran. Pero en su ignorancia, en su tontuna supina, Callado para los plumillas almanseños “Pericles” (esa sí que fue gorda) no se dio cuenta que mi director primigenio Carlos Zuloaga (DEP) o quien le sucedió, Dimas Cuevas no le hicieron puñetero caso.

El inexorable tic tac del reloj, su característica soberbia, junto con un capazo de errores políticos más grandes que la catedral de Burgos y que no enumeraré hoy aquí, condujeron al socialista Callado a su abismo político. Y de ahí al ostracismo y el olvido, y a continuación, a la jubilación por hacerse viejo. Una tarde, no hace mucho tiempo lo vi paseando por la Glorieta, intuí mi oportunidad, me hice el encontradizo, y como llevaba grabado a fuego lo de “.., vas a durar menos que un merengue…”, le miré a la cara y le dije: “Antonio, te equivocaste conmigo. La derecha  te dio una patada en el culo y acabó contigo. Me siento muy orgulloso de haberte sobrevivido. Hoy estás jubilado, y yo sigo haciendo aventuras periodísticas, y espero que todavía por mucho tiempo”. No me dijo ni mu. Me miró incrédulo, tragó saliva y, esbozando su singular y significativo rictus y su característica y cínica sonrisa, siguió su camino. Alea jacta est.

Almansa. Mes de noviembre de 2018. Salón de Plenos. Comparecen en rueda de prensa la portavoz socialista María del Carmen Valmorisco y su compañero de grupo Adrián Megias, y manifiestan:

Hemos decidido  que nuestros asesores jurídicos, se dirijan a los medios de comunicación  en los que se hayan hecho las acusaciones que, sin duda, lo son de la comisión de un delito, y que no publiquen la oportuna aclaración, para que les informen de lo siguiente:   se va a mandar un burofax a todos los sitios diciendo que el contenido del artículo del Sr. Bonete es rotundamente falso. Desde el Grupo Municipal Socialista manifestamos que los términos en los que se relata la conversación telefónica entre el Sr. Megías y el Sr. Ruano no se atiene a la verdad, ni a la realidad. Los hechos relatados por el Sr. Bonete podrían ser cuanto menos constitutivos de un delito de injurias con publicidad, y será ante las autoridades judiciales competentes ante las que se dilucidarán las acciones que nos asisten legalmente. Exigimos al Sr. Bonete la retirada del artículo de las redes sociales, y en cualquier medio donde se haya reproducido, no sin antes solicitar que proceda a su rectificación y a pedir disculpas”.

Todo  el párrafo anterior viene a cuento debido a que, una vez se hubo elegido a Javier Sánchez alcalde, se tuvo conocimiento que el concejal socialista, Adrián Megías, un poco antes de la celebración de esa sesión plenaria, ni corto ni perezoso, animado de los mejores deseos, había tomado el teléfono y llamando al concejal popular Paulino Ruano le ofreció “lo que quieras” si votaba alcaldesa a María del Carmen Valmorisco en vez de a Javier Sánchez. Parece ser que, enterado Javier Sánchez del turbio manejo que se traía Megías entre manos, éste, en privado, le había pedido disculpas al alcalde y creía zanjada la cuestión pero…, fíjate tu que un periodista malvado se entera de todo lo sucedido y lo publica. Ya la hemos jodido. Ya tenemos el circo montado.

Adrián Megías, cogido con el carrito del helado, en vez de tener un par, reconocer la sucia trama, pedir disculpas públicas y presentar su dimisión al acta de concejal, hizo lo peor en un primer momento: tiró el carro por el camino de en medio e intentó de salir airoso del cenagal en el que él se había metido (con conocimiento de Valmorisco y más personal)  y se defendió asegurando que “todo había sido una broma”. Luego vino la segunda parte, y al alimón de su querida compañera y portavoz de grupo, orquestó, de forma ridícula y rastrera la tentativa, la vieja táctica de matar al mensajero.

Y me remito de nuevo  a la ridícula e infantil comparecencia de ambos, poco antes de Navidad, ante los medios en el salón de Plenos que antes he transcrito de forma literal. Cual matones de baja estofa, ambos, en un loco devaneo y ya de perdidos al río, malgastada toda capacidad de dignidad, se permitieron el lujo, ambos de, en primer lugar llamarme mentiroso, y a continuación,  amenazar públicamente  a quien esto suscribe, con el envío de los hombres de negro, de burofax, y también con no sé cuantas acciones judiciales, y no lo hicieron con las llamas del infierno porque me da la impresión que no son creyentes, que si no….

Dicen que los embustes tienen las piernas cortas. Más exiguas son, en este caso, las bravuconadas vomitadas en su día por Megías y Valmorisco. Estamos en el mes de marzo de 2019 y, cuando escribo estas líneas, todavía ha llegado a mi casa ningún burofax, mucho menos me han citado en un juzgado y, lo que es una vergüenza para los protagonistas de la ópera bufa orquestada por estos dos socialistas de trapillo: todo lo que se publicó quedó demostrado que fue cierto, la pura verdad.

El remedio de amedrentarme y hacerme recular para que Adrián Megías salvase su culo y su honorabilidad, fue peor que la enfermedad que ambos desencadenaron. Ni burofax ni juzgados. Ambos, tratando de desacreditarme ante la ciudad, exhibieron el peor formato de tahúres de ventaja; jugaron de farol y hoy cuatro meses después así lo afirmo.

Llevo, muy pronto cumpliré 30 años de ejercicio laudable,  ininterrumpido, de “aventuras periodísticas” y nadie, jamás, me ha llevado a un juzgado por mentiroso. Esto lo digo para que este par de pájaros reflexionen y asuman que en el ocaso de sus vidas políticas, metieron la pata hasta el garrón y ostentaron, sin pudor, las peores artimañas de que fueron capaces.

EPÍLOGO: ¿Cuál es hoy la realidad?. Veamos: Adrián Megías, que unió su destino al de Valmorisco,  está finiquitado; los suyos, sí sus propios compañeros del puño y la rosa, lo han mandado al foso de los reptiles tras cuatro años de ejercer una labor política nefasta, en la que este jovenzuelo pretencioso que se las da de sabiondo y cultureta, lo mejor que ha hecho ha sido ostentar y servirse de un verbo pastoso, infantil y la mayor parte de las ocasiones ridículo, que no le ha llevado a ninguna parte. En estos momentos para su partido está amortizado; es un fiambre político.

En cuanto a María del Carmen Valmorisco, no tiene punto de comparación con Megías. Estamos ante una mujer que ha picado alto, muy alto; lo ha dado todo en política, que puede mostrar orgullosa una carrera muy potente, pero que, en el crepúsculo de su vida política, cometió el inmenso error de regresar tras el stand by que le provocó Paco Pardo, para intentar lograr el bastón de mando de la Casa Grande. No valoró adecuadamente Valmorisco, en su suficiencia, la posibilidad, como así sucedió, de que los almanseños le dieran la espalda, como así aconteció, y tras cuatro años de frustraciones, revolcones, de decadencia política y de una derrota (una más) clamorosa de su candidato en las recientes primarias a la alcaldía, que remedio!!, anuncia su retiro definitivo, ¿con la cabeza bien alta?, no, de ningún modo. Lo hace habiendo malgastado en todo este tiempo un gran patrimonio logrado a base de dejarse la piel a tiras en la función pública. Ahora tendrá, María del Carmen, tiempo más que suficiente de pensar y, si procede, escribir unas memorias. Espero que sea honesta consigo misma y, en las mismas, si las hace, diga verdades como puños.

Jaque mate. Callado, jubilado. Adrián Megías, amortizado y María del Carmen Valmorisco retirada. Y quien suscribe, espero que por un tiempo aún, y a pesar de los augurios del “cabezón”, seguirá realizando “aventuras periodísticas”.  Hay que joderse como son las cosas del querer eh???.

“Siéntate a la puerta de tu casa y verás el cadáver de tu enemigo pasar”. Proverbio chino.

 

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